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El factor Al Quaeda en las decisiones empresariales.

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Han pasado ya unos cuantos días desde que se hiciera pública la última intervención del VP de Al Qaueda. En este caso, la mano derecha de Osama, con su Biblioteca de Gestión Empresarial al fondo, nos comenta su próximo planning. Han nombrado un nuevo Director Territorial para su Zona de Expansión, el Magreb, donde sus consultores han encontrado importantes nichos de negocios dignos de explotar. El objetivo que le han marcado es claro, eliminar (físicamente) a la competencia del mapa, básicamente Francia y España S.A., y que de paso las Grandes Cuentas de esta zona se den cuenta de que soplan nuevos vientos.

Tras la licencia que me he permitido de enfocar este asunto como si fuese la última comunicación del magnate empresarial de turno a sus empleados, vayamos a lo que implica para nuestra sociedad, desde el punto de vista económico, esta declaración de guerra: * Quizás alguna de las empresas que tan alegremente esta deslocalizando empresas en Europa Occidental, llevándolas en bloque al Norte de África, comience a asumir que debe incorporar a su análisis de costes el factor riesgo con mayúsculas. Se trata de empresas que no sólo hacen una fuerte inversión en inmovilizado. Pensemos en los costes de cualquier interrupción en los suministros de una pieza o modelo, en estos tiempos en que el Just In Time funciona a todo mecha. Estas empresas han asumido que tendrán que tragar con regímenes dudosos, que quizás tengan que soltar el cazo, en mucha mayor medida que en Occidente. Pero quizás no esperaban que el Norte de África se convirtiese en un nuevo escenario de virulento terrorismo. Pues que empiecen a contabilizarlo.

  • Otros que deben recapacitar son nuestros gobernantes, y nosotros con ellos. Hemos apostado por un modelo energético altamente dependiente del exterior. Somos más verdes que Francia, a quien compramos su energía eléctrica producida en centrales nucleares a precio de oro. Eso si, si hay problemas no nos libraremos de ellos, pero los beneficios no los aprovechamos. Pues bien, otra de las patas de esta dependencia era el gas argelino. Habíamos apostado claramente por los hidrocarburos de este país. Pero, hace ya unos días nos dijeron que no participaremos como creíamos en los beneficios que generará dicho proyecto. Y ahora los de Al Quaeda, ponen en duda que dicho proyecto pueda ser sostenible en el tiempo. ¿Alguien tiene idea de lo difícil que es mantener la seguridad de un gasoducto ante ataques terroristas sistemáticos?

Esta claro que, en última instancia, Al Quaeda no quiere permitir que se desarrollen económicamente estos países. La consolidación económica y el surgimiento de una pujante clase media, va asociada históricamente a la Democracia. Y ése no es el mejor mercado para el producto que venden.

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