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Es peor tener demasiado dinero que demasiado poco dinero

Es peor tener demasiado dinero que demasiado poco dinero
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En este entorno de dificultad de conseguir financiación para cualquier proyecto empresarial, se puede entender los que dicen que no es el momento de preocuparse de los problemas que acompañan proyectos que disfrutan de demasiada financiación.

Por eso me atrajo la atención el artículo vinculado con el título diciendo que, en un proyecto empresarial, es peor tener demasiado dinero que demasiado poco dinero.

El artículo nos trae seis razones por qué tener demasiado dinero en un proyecto empresarial crea una forma de pensar y de actuar que puede ser nocivo para el éxito del proyecto. Los que hemos vivido este proceso habremos visto muchos o todos estos efectos:

  1. Los gastos se expanden al nivel de la financiación.
  2. El dinero crea un falso sentido de seguridad.
  3. El dinero hace a empresas contratar a personal ‘probado’.
  4. El dinero hace que empresas contraten a gente con altos sueldos.
  5. El dinero causa dependencia sobre expertos y proveedores.
  6. El dinero hace pensar que el proceso empresarial es sólo seguir los pasos pre-determinados.

Recuerdo un caso real de un proyecto empresarial que empezó con una idea y con la inversión de ahorros personales, de familiares y de amigos, se creó una empresa y un negocio ejecutado por tres personas trabajando juntos y separados no en una tarea a la vez pero en todas las tareas necesarias paralelamente.

Los bajos sueldos se pagaban, bueno, de vez en cuando y los asesores, que eran sólo los esenciales, cobraban poco y tarde. El proyecto se llevó adelante de esta forma hasta que consiguieron inversión de varios millones provenientes de algunos fondos de capital privado que es cuando empezaron los problemas.

Con tantos millones, se decidió contratar personal cualificado que, en este caso, empezó con la contratación de un ejecutivo proveniente de una multinacional que, aunque estaba en el mismo sector y conocía el negocio, venía con ideas de empresa grande. Es decir, altos sueldos, consultores para toda actividad, secretaria personal, soporte y ayudas para todo, y el establecimiento de un plan estratégico de acción con todos los pasos establecidos, siguiendo un proceso fijado y todo sin variar y sin desviarse, todo respaldado por unas importantes inversiones, es decir, gastos.

Parte de ese proceso implicaba el despido de uno de los socios y de casi todos los asesores que habían estado apoyando el proceso desde el inicio. Además, con tantos nuevos gastos para consultores, incluso no había casi nada para los asesores que antes daban sus servicios por amor al proyecto. Ninguno de estos eran del agrado de la nueva estrella contratada.

Como esta nueva estrella fue recomendada por uno de los fondos, el empresario no era el único culpable de lo que sucedió después.

Con tanto plan, con tanto consultor, y con tanta estructura, no había lugar para la improvisación ni para seguir el camino de antes para responder rápido a las necesidades del negocio y de su sector.

Todo esto continuó hasta que los millones se consumieron, la estrella encontró trabajo en otra multinacional y dejó al empresario sin capital y con una estructura insostenible, es decir, en mucho peor situación que antes de recibir los millones tan ansiados.

Suena bien tener capital para tu proyecto empresarial pero cuidado con lo que pides.

Vía | Open Forum (en inglés)
En El Blog Salmón | En España hay un inversor en internet serio que sigue invirtiendo, Las diez mentiras de los fondos de capital privado y Las diez mentiras de los empresarios
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