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Alemania pierde la sonrisa, y no sólo por el gol de Puyol

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Si bien el Pulpo Paul lo había advertido, no es muy digno de caballeros creer en los vaticinios de un molusco carnívoro. Aunque quizá, someterlo a la prueba de “la austeridad” versus “el estímulo” para paliar la crisis, sería un ejercicio que nadie podría rechazar: por fin habría un pulpo a quien culpar!. Lo cierto, es que el gol de Carles Puyol en el minuto 73 ha sido una gran alegría para España. Y sobretodo para los casi 4 millones de parados.

El gol de Puyol no es la única razón para que Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas germano, pierda la sonrisa. Hasta hace unos meses, Schäuble mostraba con gran entusiasmo las fortalezas de la economía Alemana: “Es encantador saber que el próximo año el déficit presupuestario será inferior al esperado”..., decía. Era el período previo al mes de abril (un mes que por respeto a la literatura, nunca ha sido cruel para la economía). Por eso que todo comenzó en mayo, para acrecentarse en junio. Hasta ahí, las estimaciones de crecimiento que se habían mantenido en alza y con un incremento continuo del empleo, iniciaron su caída. Sólo entonces, Schäuble se dio cuenta que Alemania necesita del resto del mundo para mantener su ritmo.

Porque no solo importa lo que ocurre dentro de las fronteras. Muchos se preocupan por el paquete de austeridad anunciado por Berlín. Sin embargo, esos 80.000 millones de euros que Schäuble pretende ahorrar en los próximos cuatro años no representan ningún riesgo al ser apenas el 0,5% del PIB germano. Puede verse afectado el ya débil consumo interno, pero la economía alemana, a diferencia de otros países, no depende de su consumo. El consumo privado alemán representa menos del 60% del PIB, muy lejos del 72% que representa el consumo en el PIB de Estados Unidos.

Aunque se dice que Alemania debería reequilibrar su economía hacia el consumo y el mejoramiento de los salarios, el crecimiento de las exportaciones sigue siendo lo que cuenta. Eso es lo que mejoró en el primer tiempo de este año: las ventas al exterior se elevaron gracias a la debilidad del euro y a la necesidad de las compañías de reponer stock. Pero antes del entretiempo, los pedidos a las fábricas cayeron, como ocurrió en mayo con un descenso del 0,5% comparado con el mismo mes de 2009. Lejos del alza de 3,2% registrada en abril. Todo indica que el segundo tiempo será más sombrío.

Esto es producto de la disminución de las órdenes de fabricación provenientes de los países de la eurozona. Los pedidos de estos países en bienes de capital se redujeron más del 6%, lo que no sorprende dadas las dificultades económicas que atraviesa gran parte de Europa. La gravedad de esta mala noticia es que el 45% de esas exportaciones termina en la región. Es una mala noticia para Alemania. Y a ella, se han sumado esta semana las informaciones de que China y Estados Unidos entran a una desaceleración continua. Como podemos ver, Alemania no solo ha perdido la opción de disputar la final del Mundial de Fútbol por el gol de Carles Pujol en el minuto 73. También vive esa desazón de admitir que su salud económica depende, en buena parte, de la vitalidad que tengan sus vecinos.

En El Blog Salmón | La economía del Mundial de Fútbol, Uruguay-Ghana cuando el costo de trasgredir las normas es cero

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