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¿Quién nos saca de este lío?

¿Quién nos saca de este lío?
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En Los sonámbulos, el historiador y filósofo Arthur Koestler sostiene que la ciencia y los científicos caminan a ciegas, en la oscuridad, imbuídos de sus prejuicios y tendencias políticas o religiosas. En su minuciosa descripción de los científicos, desde Pitágoras a Galileo, se detiene en Kepler, quien consiguió sentar las bases físicas de los planetas y casi enuncia la ley de gravitación universal medio siglo antes que Newton. Kepler, en su tercera ley, estableció una relación entre el radio y el período de las órbitas de los planetas y llegó a la conclusión de que la naturaleza está regida por leyes algebraicas, 400 años antes que Mandelbrot diera cuenta de los fractales.

La leyes caóticas fueron definidas por Ilya Prigogine y es una respuesta a los traumas de la naturaleza como los huracanes y los terremotos. No existe aquello del determinismo newtoniano que, por cierto, permite resolver muchos problemas de laboratorio en condiciones ideales. Y las leyes determinísticas rigen al mundo desde hace 300 años, pese a que la mecánica cuántica dio cuenta de ello en 1905! La economía y los economistas, no obstante, han dejado todo a los huracanes y tsunamis del mercado, cerrando el círculo determinista y obviando las relaciones fundamentales para crear un mundo mejor.

La economía y las finanzas han seguido aferradas al bastión del pensamiento newtoniano de los mercados perfectos, de la competencia perfecta, de la predicción perfecta. Nada se dice de los sistemas naturales en entornos complejos. La economía moderna se basa en la visión simplista y determinista del mundo basado en los precios. Los precios lo son todo. ¿Donde queda el medio ambiente, el futuro del planeta, la calidad de vida, el ser humano?

Ludwig von Mises fue el precursor de la teoría monetaria e hizo indiscutibles aportes teóricos siguiendo a Carl Menger. Mises señalaba que los precios son las “señales” del mercado, algo así como las señales de tránsito: basta que un semáforo colapse para crear una gran congestión. La idea de Von Mises, de los precios “correctos” y sin interferencias de los gobiernos (se nos ha olvidado la época de los precios fijos) no fue defendida por sus discípulos. Pese a que una de las obras fundamentales de Friedman es su Teoría de los Precios, sin duda que Friedman, al igual que hoy lo hace Alan Greenspan, reconocería el error de dejar a los precios bajo el libre-libre arbitrio. ¿Quién justifica las subas y bajas en horas y minutos del Ibex, del Cac, del Dow Jones? En el juego de casino, claro que sí, pero las leyes de Montecarlo se rigen a fin de cuentas por las leyes probabilísticas y las leyes del caos. ¿Puede meterse en el mismo saco a la economía real, a esa que genera empleo y el sustento del hombre? El fantasma del desempleo comienza a recorrer el mundo. Y eso debe inquietarnos.

Es indudable que el advenimiento de la web y la conexión global del mundo ha aumentado la complejidad social más allá de lo que somos capaces de comprender. Pero esto está cimentando intensos debates sobre el futuro que queremos para la especie humana. Y así como Popper no está para encontrar cisnes negros, así debemos levantarnos cada día para soñar por un mundo mejor. Ojalá hoy sea uno de esos días que nos permitan avanzar en la idea de que los mercados deben estar al servicio de la humanidad y no la humanidad al servicio de los mercados. Ojalá hoy se haga la diferencia.

Imagen | dags1974

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