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No todos los errores se deben pagar

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Hace unos días, la bolsa de Tokio sufrió un problema desestabilizador cuando hubo un error de dedos gordos, que es cuando un operario introduce datos en el sistema que son equivocados y que resultan en un trastorno en el mercado.

En este caso, el operario en cuestión estaba introduciendo una orden de venta de una acción de la empresa J-Com al precio de 610.000 yenes japoneses (aproximadamente 4.400 euros). Lo que introdujo fue la venta de 610.000 acciones al precio de un yen, que es más de 40 veces el número de acciones que esta empresa tiene emitidas. Obviamente, estas acciones al precio tan barato se vendieron casi inmediatamente y cuando Mizuho se dio cuenta del error y tuvieron que cubrir sus ventas al precio de mercado perdió más de 189 millones de euros. La bolsa de Tokio tiene reglas sobre el máximo que pueden fluctuar los precios de las acciones en un día y esto ayudó a Mizuho a limitar sus pérdidas.

Dos cosas llaman la atención, primero que los bancos no tengan controles informáticos en sus sistemas electrónicos que prevengan errores tan obvios y que son potencialmente tan costosos, ya que este no es el primer caso de estos. Segundo, con un error tan manifiesto, sorprende que no se vuelva al principio y se cancele todas las órdenes.

¿Es moral aprovecharnos de errores tan claros? Parece que un banco de inversión estadounidense, Lehman Brothers, piensa que no y está considerando devolver los beneficios que ganó por este error. Hace bien, como hacemos bien los que devolvemos el cambio recibido en la tienda, si vemos error en la cantidad.

Vía | Invertia y El País

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