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Obligar a los bancos a prestar, una pésima idea

Obligar a los bancos a prestar, una pésima idea
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Reconozco que hoy me han sorprendido bastante las palabras del alemán Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, quién ha planteado la posibilidad de que se le pueda exigir a la banca que conceda créditos a particulares y empresas en condiciones favorables para así reactivar la economía real. Añade que no se puede consentir que las entidades tomen dinero a bajo interés procedente del BCE para luego no volver a sacarlo al mercado.

En mi opinión, Schulz tiene una parte de razón que nadie le puede negar: la entidades financieras está haciendo un negocio redondo gracias al BCE, de quién consiguen dinero casi a coste cero y posteriormente lo utilizan en beneficio propio prestándolo a tipos mucho más elevados, si es que alguna vez llegan a prestarlo y no deciden quedárselo para sanear sus balances. Sin embargo, el problema derivado de la propuesta del presidente del Parlamento Europeo no es otro que el preocupante grado de manipulación de los mercados financieros en el que derivaría la medida. Si lo que quiere es una banca pública, que la pida, pero que no nos venga con que la mano de los políticos de turno detrás del sector privado se traducirían en eficiencia. Al menos en España no hemos tenido una buena experiencia con la politización de las cajas de ahorro, ¿no creen?

En mi opinión, es el sistema en sí el que está mal estructurado y la solución no es sencilla. No obstante, no se puede obligar a la banca a que preste a tipos ventajosos y luego no echarse las manos a la cabeza por la burbuja crediticia que se podría montar de la noche a la mañana. Las entidades financieras deben regirse por los mismos principios de eficiencia que cualquier otra empresa privada, lo que se traduce en que si llevan a cabo una mala gestión que las arruine, tampoco se les debe rescatar con dinero público como se ha hecho.

Ya se metió la mano en la banca fijando tipos máximos de remuneración en los depósitos y parece que la idea ha gustado. Manipular el sistema financiero, por muy atractivo que parezca desde un punto de vista electoral, no puede acarrear nada bueno a la economía. Una cosa es supervisar su funcionamiento para que no se cometan atrocidades, cosa que no se ha hecho bien, y otra bien distinta tratar de manipularlo en nombre del interés común.

En El Blog Salmón | El inminente estallido de una nueva crisis financiera, ¿Qué provocó la crisis del euro? Imagen | Naroh

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