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“La innovación financiera no aportó nada a la economía”

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Paul Volcker es una de las figuras más respetadas del mundo financiero y ayer volvió a golpear la mesa en una reunión con altos ejecutivos de las finanzas en Sussex, Inglaterra. Nadie podría haber imaginado que Volcker tendría la valentía de señalar, ante todos los banqueros reunidos, que la innovación financiera no aportó nada a la economía mundial: sólo los cajeros automáticos fueron una contribución importante.

Volcker, que tras asumir en febrero como Presidente del Comité para la Recuperación Económica de EE.UU. señaló que esta era “la madre de todas las crisis financieras”, dio a conocer su opinión sobre la inutilidad de los derivados financieros que, unidos a la desregulación total, dinamitaron las bases del sistema y provocaron la actual crisis. El ex presidente de la Reserva Federal reprendió a los ejecutivos por no comprender aún la magnitud de la crisis y por su incapacidad para enfrentar el problema dado que sólo se han preocupado de sus altas remuneraciones. En un tono particularmente molesto les dijo: “Despierten, señores”.

La reunión fue organizada por The Wall Street Journal y buscaba validar las tibias reformas sugeridas al sistema financiero que “no deben obstaculizar la innovación”. Frente a esto, un claramente irritado Paul Volcker, señaló que la mayor innovación financiera de los últimos 25 años fueron los cajeros automáticos, y atacó de lleno los derivados y complejos instrumentos como los Swap y CDS:

“Quiero que alguien me de una sola pizca de evidencia de que la innovación financiera ayudó al crecimiento económico; una sola pizca de evidencia… Al contrario: la llevaron derecho al desastre”.

Paul Volcker, que fue presidente de la Fed desde 1979 hasta 1987, cuando Ronald Reagan lo reemplazó por alguien que diera rienda suelta a la desregulación financiera (rol que recayó en Alan Greenspan), dijo:

“Se puede innovar en todo lo que se quiera, pero dentro de una estructura que no ponga en riesgo al conjunto de la economía”.

Volcker se ha mostrado partidario de un retorno aunque sea parcial a la Ley Glass-Steagall, una ley creada en 1933 por Roosevelt que separaba la banca de inversión de la banca comercial. Esta es una opción que puede reducir los niveles de riesgo y limitarlos sólo a las instituciones que los asuman. Con ello no pondrían en peligro los fondos de los contribuyentes ni requerirían millonarios rescates por parte del Estado.

Queda claro que para Volcker, lo que hicieron los innovadores especialmente en materia de desregulación, fue un disparate con un costo global. Esas eran las armas de destrucción masiva ocultas en Wall Street, con una toxicidad que tiene al mundo con niveles de desempleo históricos, y con un crecimiento que no tienen aún posibilidades reales de despegue.

Más información | The Times
En El Blog Salmón | Las armas financieras de destrucción masiva

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