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amnistia fiscal


Hace unos días saltó el rumor de la preparación de un Plan de Regularización Fiscal para intentar aflorar el dinero negro, ese dinero que se presupone en paraisos fiscales, aquel que se quiere inyectar en el circuito fiscal mediante algún instrumento similar al que impulsaron los gobiernos de González mediante la venta de pagarés del tesoro sin retención; una amnistia fiscal en toda regla.

El mismo día que saltaba la novedad a la palestra (El Mundo versión de pago), la propia ministra Salgado lo desmintió aunque siempre queda ese poso de globo sonda y de concienciación a la población de la necesidad que existe de aflorar la cantidad de dinero negro existente dentro del circuito económico. No obstante, hay muchas voces que se alzan a favor de una amnistia fiscal como vehículo para mejorar las cuentas públicas y la recaudación del Estado. Este paso no debe llevarse a cabo nunca.

Si yo he pagado religiosamente mis impuestos, el evasor no debe irse de rositas cuando aflore ese dinero opaco a los ojos de Hacienda. Los que contribuimos nos veríamos seriamente perjudicados por una medida de este estilo y quedaríamos como los paganinis tontos del Estado.

Aflorar dinero negro y economía sumergida no es siempre posible si no se realizan actividades de regularización de actividades alegales, como prostitución por ejemplo o ilegales, como ingresos procedentes de tráfico de drogas. A no ser claro está, que se permita a prostitutas y narcotraficantes declarar ganancias patrimoniales exentas de tributación en el IRPF para que afloren ese dinero, lo nunca visto por cierto.

Los que se saltan a la torera a Hacienda, no se van a fiar y el éxito de la medida, puede quedar muy en entredicho. Si yo no pago impuestos ya ¿por qué me voy a fiar del Gobierno? Es decir, si me declaro culpable, pondré sobre mi los ojos de Hacienda para el futuro y el ojo del Gran Hermano es un ojo muy incómodo si no acostumbro a pagar impuestos.

El fraude de escasa cuantía se practica con mucha impunidad y mayor frecuencia. La escasa cuantía para mí, multiplicado por 46 millones de ciudadanos y unas pocas operaciones, hacen una factura fiscal de unos pocos miles de millones de euros que no salen a la luz con medidas antievasoras. En este sentido, la efectividad sería nula a todos los efectos.

Como expongo, declarar una amnistía sería más perjudicial que beneficioso y sólo favorecería la aparición de nuevos sistemas para evadir a Hacienda y a esperar a la siguiente amnistia, de manera que podamos limpiar nuestros pecados con la connivencia del Gobierno. Esperemos que sólo haya sido una mala filtración y que no se lleve nunca a cabo, punto que no quita que se legalicen y regulen actividades que pueden suponer una fuente recaudatoria muy importante.

En El Blog Salmón | No a la amnistia fiscal, Hacienda no somos todos
Imagen | Daquella manera

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