La entrevista de presión

IC 5 de julio de 2008 4 comentarios

El cerebro es un órgano muy sensible. Apenas tocas, rozas, un recuerdo, y enseguida salen en tromba multitud de historias, de pasajes, que creías olvidadas. Pues algo así me ha pasado con el post de ayer sobre las entrevistas de trabajo. Fue ver al bueno de Spud sentado ante sus entrevistadores y pasar por delante de mis ojos las múltiples entrevistas que he tenido.

Hoy quiero compartir con vosotros una entrevista especialmente significativa. Fue la primera con éxito. Y sin embargo he de reconocer que me acompaño la suerte. La suerte y quizás el entorno. A continuación la comento por si a algún neófito, a algún recién llegado a la carrera por un empleo, le puede ser de utilidad.

Entrevista en una región distinta a la de domicilio, para una gran empresa en un puesto comercial de nueva creación. Una pasada de kilómetros ida y vuelta, en coche y sin remunerar. Previo filtro vía curriculum de candidatos mayormente sin experiencia, o al menos sin experiencia reseñable. Dinámica de grupo, de la que hablaré en otro post. Despido con un ya os llamaremos y vuelta para casa. Nada más llegar, llamada al canto citándome para una entrevista con el psicólogo al día siguiente. Otra paliza ida y vuelta que me esperaba.

Llego a la entrevista ciertamente optimista. Buen currículum académico, buena sensación en la dinámica y llamada rápida. Esto esta chupado. Pero ay, que el tío aquel se pone a meterme el dedo en el ojo. Un yo no te veo, se enlazaba con un a mi no me parece, para dar paso a un apenas tienes experiencia, todo ello enmarcado en gestos de desaprobación y hastío. Dentro de mi latía un cabreo de la leche. Todo eso ya lo sabían antes de haberme citado, como sabían donde vivía y el esfuerzo que me suponía el desplazarme. ¿A cuento de que volver a citarme para decirme que no valía? He de reconocer que en mi latía un sentimiento de mala uva. Tuve que respirar con tranqulidad para rebatir con educación y firmeza cada objeción. Tuve que morderme los labios más de una vez. Y en una de esas lo vi claro.

Me estaba testando. El trabajo era un trabajo comercial y en el fondo me estaba poniendo a prueba como vendedor. Además lo hacía generándome frustración, lastimando mi ego. Quería conocer mi resistencia, sin estallar, a la presión que se ha de soportar en ese mundo. A partir de ahí lo tuve claro. Si no hubiesen visto algo en mi no me hubiesen llamado. Si no hubiesen creído que tenía algo noe starían conmigo perdiendo el tiempo (luego descubrí que no siempre se funciona así). A partir de ese momento la entrevista fue como la seda. El presionando y yo una sonrisa en los labios. Puro tenis, uno sacando y el otro restando.

Dos años después, coincidí con él en una reunión de la empresa. Entre café y café, le dije si seguían usando esas estrategias. Se sonrió y lo reconoció. Dijo que, en ocasiones, el generar ese estado de ansiedad, de presión, hace que salga el verdadero perfil, la verdadera forma de ser de alguien. En resumen, que se pierdan un poco los papeles y que se deje de actuar. O que se se actúe mejor, añadiría yo.

Conclusión: aunque para muchos es obvio, muchas de las preguntas que te hagan en una entrevista no tienen como fin obtener una respuesta, tanto como comprobar qué estado de ánimo generan en ti, cómo se revela tu verdadero yo en situaciones limite.

En El Blog Salmón | Cómo salir airoso de cinco objeciones en una entrevista de trabajo

Comentarios

  • 1 Avatar

    jajjaa… estas entrevistas son muy grandes… parecen difíciles pero con cierta preparación son de las más fáciles que se pueden tener.

    en esta situación el entrevistador estará más preocupado de ver como meter presión, de ver cómo poder herir tus emociones, que no en ver como eres realmente… así que lo único que tienes que hacer es dejar tus emociones de lado y contestar racionalmente… cuanto más tranquilo le respondas, más nervioso/a se pondrá, pero tú firme allá, es todo parte un juego… y sobretodo sé educado, pero no les tengas ningún respeto… no se lo merecen!!!

    HALA, SUERTE!

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    Siempre he encontrado este tipo de entrevistas bastante poco practicas. Se intenta suplir un buen estudio psicologico con una entrevista de 5 minutos y se radicalizan los metodos creyendo que asi se conseguiran respuestas más autenticas. La realidad es que no tiene nada que ver ir a una entrevista de trabajo que ejercer de vendedor, son situaciones radicalmente distintas, cuyo unico nexo de unión es que són situaciones con una gran presión.

    Este tipo de entrevistas creo que son mucho menos profesionales, te ponen entre la espada y la pared y solo consiguen que actives al maximo tus defensas. Lo normal y logico es una entrevista que dure horas, en una situación relajada donde el entrevistado baje sus defensas y deje de fingir.

    A lo largo de mi vida he visto y oido cantidad de cosas asi: hacer esperar al entrevistado, dañar su ego, hacerle preguntas cada vez más retorcidas estableciendo situaciones imposibles de resolver para ver como este responde, etc.

    Y francamente, considero estas tecnicas absolutamente absurdas, de hecho he visto a gente magnificamente preparada no superar este tipo de entrevistas, mientras autenticos inutiles las pasaban sin ningun problema.

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    Te vuelvo a repetir que desde el punto de vista de la selección de recursos humanos, es bastante útil, sobretodo para puestos de alto nivel. Aunque a mi personalmente me parece mal solo realizar una entrevista. Esta debería combinarse con otro tipo de prueba. ¿Acaso una entrevista puede medir tu calidad como trabajador?. Un juego de simulación o un supuesto práctico sería lo ideal junto a la entrevista.

    Un saludo

  • 4 Avatar

    Pues no sólo se utiliza en España. Es una de las pruebas a las que someten a los finalistas de "The Apprentice" para ver si valen para el puesto de trabajo que les ofrecen (salario de 6 cifras). Esa y la de "véndeme este boli/sacapuntas/peine…".

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