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Stripe llega a España, ¿cuántas empresas de pagos pueden sobrevivir?

Stripe llega a España, ¿cuántas empresas de pagos pueden sobrevivir?
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La pasada semana desembarcó en España, procedente de los Estados, Unidos Stripe. A muchos quizá el nombre no les dice nada, pero se trata de una de las empresas con más proyección de las creadas en esa fábrica de startups en la que se ha convertido Sillicon Valley. Se trata de la enésima compañía de pagos online que pega fuerte en el universo e-commerce y que ya está presente en 25 países.

Esta herramienta intenta facilitar todos los procesos para gestionar los pagos, de manera que las empresas encuentran en ella la forma de cerrar todo el proceso. Aunque en España tiene clientes fuertes -como El Corte Inglés- todavía es pronto para saber si logrará triunfar y hacerse un hueco en un mercado que, a tenor de las apps lanzadas en los últimos años, parece que está saturado.

Porque en España el comercio online está en proceso de crecimiento, lo que no quiere decir maduro. A los españoles todavía nos cuesta eso de dar nuestros datos bancarios por la red, lo que ralentiza la penetración de este tipo de comercio. No obstante, las cifras son al alza, pues en el primer semestre de este año el comercio electrónico se elevó un 21,5% respecto al mismo periodo de 2015, hasta un importe de 5.414 millones de euros, según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Aunque el futuro se encamina a que las compras online sean lo habitual y que los consumidores vayamos menos a las tiendas físicas, el aluvión de compañías de pago online hace pensar hasta qué punto son necesarias o si se está generando una burbuja de métodos de pago en la red.

Herramientas para todos los gustos…¿absolutamente imprescindibles?

El ecosistema de pagos online no deja de crecer. Los emprendedores, conscientes del filón de este negocio, se lanzan a la aventura con la esperanza de crear la herramienta definitiva que saque de dudas a los indecisos respecto a la seguridad de los pagos en la red.

Paypal, la pionera, sigue siendo la reina del mercado. La compañía, creada en 1998, antes del estallido de la burbuja de las punto.com, permite pagar en páginas web y transferir dinero entre particulares. Por cada transacción, la firma cobra entre un 1,9% y un 3,4% al receptor del dinero y no cobra por tener activa una cuenta. Su fulgurante crecimiento hizo que en 2002 la comprase el portal de subastas online eBay, cuando ya suponía el método de pago de la mitad de sus clientes.

Desde entonces, su desarrollo ha proseguido, hasta el punto de que en 2015 se separó de eBay para emprender el vuelo en solitario. Su facilidad de uso y su -hasta ahora- seguridad son los factores claves de su expansión, aunque el hecho de estar bajo las alas de eBay ha influido mucho. Si bien la eclosión del mundo online no le ha librado de la aparición de serios competidores.

Entre ellos los auspiciados por los gigantes de las nuevas tecnologías, como Apple, con su servicio Apple Pay, Google, con Google Pay, o Samsung, con Samsung Pay. Estas compañías quieren acaparar cada vez más cuota de mercado virtual y saben que los pagos a través de la red es un buen filón. El objetivo, a largo plazo, es hacer las veces de bancos, algo que Facebook lleva tiempo planeando y que vendría a confirmar la omnipresencia en nuestras vidas del imperio Mark Zuckerberg si finalmente se lleva a cabo.

Mark Zuckerberg1

Pero no todo son grandes nombres. Stripe es un buen ejemplo de las startups que vienen empujando en este terreno y que poco a poco van poblando el e-commerce. Esto ha hecho al negocio tradicional despertar de su letargo y ponerse las pilas si no quiere ver cómo el universo fintech se apropia de más porción de su pastel. En este sentido, el gigante MasterCard lanzará en España su sistema digital de pagos, MasterPass, esta Navidad -para aprovechar el tirón de compras-, que se trata de una cartera digital compatible con todo tipo de tarjetas de crédito y transversal para todas las entidades.

También las entidades bancarias están trabajando en ello y muchas de ellas disponen de sus propias wallet y sistemas de pagos online, por lo que, estamos hablando de un mercado que está llegando a un punto más que álgido y que no tiene visos de estancarse.

¿Hay sitio para todos?

La pregunta ahora es si todas estas empresas podrán sobrevivir en el universo e-commerce o, por el contrario, muchas quedarán por el camino. Es evidente que todas no podrán aguantar, sobre todo las más pequeñas que tendrán que hacerse un hueco con menos recursos que las que llegan bajo el ala de los grandes grupos tecnológicos.

El reinado de PayPal es, por ahora, indiscutible, pero poco a poco va perdiendo fuelle en favor de las apps lanzadas por las grandes tecnológicas o por los propios bancos. Y es que PayPal también tiene sus fallos o, dicho de otra manera, limitaciones. Como se señala aquí, entre ellas está la imposibilidad de transferir grandes sumas de dinero o sus tarifas, que son elevadas en comparación con otros competidores.

Pero estas debilidades no serán suficiente para que todos triunfen, por eso muchas de estas apps están especializándose en sectores concretos o características determinadas, segmentando el mercado y dando la herramienta idónea a cada plataforma de ventas online. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar y dirá si nos hemos pasado con las apps de pago o, por el contrario, nos hemos quedado cortos.

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