Tras el grave terremoto y posterior tsunami que ha sumido a Japón en el más auténtico caos, se han disparado todas las alarmas al poder agravarse aún más la situación a causa de un problema nuclear de incalculables consecuencias.
Esta situación, a pesar de ser un problema local y distar a muchos kilómetros de las economías occidentales, se ha convertido en un revulsivo para que muchos países a lo largo del globo terráqueo pongan en cuestión su propia seguridad nuclear y reconsideren los riesgos a los que se exponen con su política energética. Este ha sido el caso de países como Alemania que a partir de hoy han paralizado la producción de energía atómica en las plantas nucleares que cuenten con los reactores más antiguos.


