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Jóvenes "ni-ni": ni estudiar ni trabajar

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Nunca antes una canción de Extremoduro, Amor Castuo, había descrito también la mentalidad de nuestros jóvenes hoy día. Antes de que me asaltéis a la yugular y comencemos destripando terrones, recomiendo encarecidamente pasar por este artículo de El Pais en donde el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años afirman no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado.

También podríamos denominarlo el Síndrome de Peter Pan vamos, pero eso de "ni ni" queda mejor. Recogiendo algunas anteriores, el riesgo de importación de "nuevos funemployed" puede confirmarse de una manera muy peligrosa y esta apatía social hay que erradicarla como sea.

Las lecturas son variopintas para que ocurra este desánimo en la sociedad juvenil. El trabajo precario o mileurismo alineado con la falta de reconocimiento explícito de la formación adquirida consiguen que comiences a plantearte muy pronto que no merece estudiar y menos aún trabajar por "un sueldo de mierda" (con perdón) pero es lo que muchos piensan. El recurso de quedarse en casa con los padres, con el escollo de no poder pagar la hipoteca, no poder afrontar un alquiler y cobrar menos monta un círculo vicioso en donde creo que el efecto Pigmalión puede tener mucho que ver. Pero todo esto es un problema intrínseco de mentalidad y miedo a perder la comodidad adquirida en el seno familiar por parte de los jóvenes.

Me encuentro dentro del rango de edad de esa encuesta y creo que mucha gente con esos años no las ha visto más grandes en toda su vida. La capacidad de lucha, el orgullo de superación, el excesivo proteccionismo, tanto familiar como el que se recibe por parte de las administraciones públicas genera una situación paradójica en donde el conformismo es la tónica y la capacidad de luecha y autosuperación desaparece.

Es muy cómodo adaptarse a la vida familiar, a encontrarte la mesa puesta y la ropa en el armario, a no tener que buscarte trabajos extras allá donde los haya. Todos queremos aspirar a vivir en unas casas mejores que las que tienen nuestros padres y si para ello tengo que firmar una hipoteca que al más mínimo cambio no puedo pagar, me vuelvo con ellos.

Además, a ser posible, estos jóvenes si encuentran un trabajo precario, el primer punto que se compran es o un buen coche o una buena moto, y en un momento dado, el seguro que lo pague mi padre. Compartir vivienda al estilo estudiantes o currantes es un desprestigio social intrínseco para muchos de ellos porque se pierde estatus y al fín y al cabo, en casa paterna no se está tan mal.

Los jóvenes tienen que comenzar a arriesgarse, a comprometerse con ellos mismos y con su futuro y los padres deben motivar para que esos cambios se lleven a cabo. Para mejorar los salarios, se mejora con la experiencia, con la formación, demostrando la valía un día tras otro por las distintas empresas. Si una persona no es capaz de valorarse a sí mismo, cuestión que ocurre con excesiva frecuencia, dificilmente podrá reclamar abiertamente todo aquello que necesita.

En fín, sigamos viendo Gran Hermano, Operación Triunfo y poniéndonos turbios todos los fines de semana con todo aquello que podamos que algún día se nos pasarán los efectos psicotrópicos y colocaremos los pies en el suelo. Al menos hay un 42% un 46% que son bastantes, que no se encuadran en esta descripción de jóvenes "ni ni".

Vídeo | Youtube Más Información | Juan Carrión En El Blog Salmón | Historias de sub-mileuristas, El paro juvenil supera el 35%

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