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Aquí SÍ hay quien viva

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Si estros tres simpáticos integrantes de la comunidad de propietarios de Desengaño, 21 estuvieran alquilados, es más que probable que el propietario de sus techos declarase sus propiedades en su declaración del IRPF, se beneficiase por ello de una importante deducción y no declarase lo que percibe de sus inquilinos en concepto de alquiler.

Este escenario o situación que puede ser muy, pero que muy frecuente en nuestro país, podría cambiar drásticamente si Hacienda se decide a implantar un modelo por el cual, el propietario compartiría con el inquilino el beneficio de la deducción fiscal. En este nuevo escenario, el sistema favorecería por igual la compra y el alquiler, y de paso, controlaría esos fujos de efectivo entre propietario e inquilino que ahora pueden permanecer sumergidos en profundades abisales. Ahora bien, ¿cómo la favorecería? ¿creando una deducción fiscal por alquiler equiparable a la deducción fiscal por compra? o, como insinua el Secretario de Estado de Hacienda con sus palabras, "partiendo el beneficio entre el propietario y el inquilino".

Mucho ojito, porque no es lo mismo una cosa que otra. De hecho, lo que podría generar esta medida si se trata de "compartir" o "repartir", pudiera ser conflictos entre propietarios e inquilinos. Los primeros por no querer renunciar al 50% de su deducción, y los segundos por querer acceder a un 50% de deducción que hasta ahora se les ha negado por no ser propietarios.

La cuestión puede ser una cuestión de fondo, pues si bien es cierto que sentido que el alquiler pueda tener cierto incentivo fiscal para estimular a la gente a decantarse por él en lugar de por la compra, no menos cierto es que el riesgo financiero que asume un propietario no es el mismo que asume un inquilino. El inquilino puede dejar de ser inquilino en cualquier momento, dejando colgado al propietario con su piso. El inquilino no tiene comprometido por treinta o cuarenta años el pago de una cuota mensual a una entidad financiera.

Por otro lado, también es cierto que el dinero que dedica el inquilino a pagar su alquiler no tiene posibilidad de ser recuperado de forma alguna, mientras que muchos españoles han comprado pisos en los últimos años bajo una perspectiva exclusiva de inversión.

Sin duda, un tema complicado.

Vía | Cinco Días

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