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Nuestras prioridades no son financieras

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Un activo de inversión es algo importante. No en vano, nos va a suponer invertir cierta cantidad de dinero que, a futuro, nos será devuelta con intereses. Es, por lo tanto, un medio de generar recursos para el futuro. Y sin embargo...

Según un estudio elaborado por Fidelity, dedicamos el triple de tiempo a comprar un coche que a elegir un fondo de inversión. O más tiempo a elegir televisor que cuenta de ahorro. Es decir, ponemos más énfasis en estudiar en qué nos vamos a gastar el dinero (gasto puro, puesto que no genera ningún rendimiento) que en qué lo vamos a invertir. Mucho sentido parece que no tiene...

Esta noticia pone sobre la mesa dos aspectos francamente preocupantes. Uno, la escasa cultura financiera existente en términos generales. Los productos financieros son vistos como algo ajeno, difícil... tanto, que nos dejamos llevar por el primer anuncio de televisión o el consejo del primer cajero de entidad financiera (que, lógicamente, tiene su interés en "colocarte" un producto). Y no tenemos elementos de juicio para tomar una decisión... En cambio, de televisores o de coches todo el mundo entiende, y somos capaces de recorrernos un buen número de tiendas o concesionarios (a veces, haciendo unos buenos kilómetros) para ahorrarnos unos cuantos euros... en un producto que es, en general, un pozo sin fondo para nuestro dinero.

La segunda visión preocupante sobre el tema es, aparte de la escasa cultura financiera que hay, el mínimo interés al respecto. No sólo no sabemos, sino que nos da igual. El estudio menciona que solo un 35% de los españoles (de 18 a 60 años) han empezado a ahorrar para su jubilación, y que un 22% lo fía todo al sostenimiento de las pensiones públicas...

Francamente, en un asunto tan serio como este, es impactante ver qué poco nos preocupa. Dejando al margen que el estudio haya sido realizado por una firma de asesoramiento financiero (y que, por lo tanto, las conclusiones puedan admitir los matices derivados del interés propio), no deja de ser algo sobre lo que reflexionar. Podemos seguir comprando coches o televisores que, el día que nos jubilemos y veamos cómo nuestros ingresos descienden hasta cotas impensadas, diremos... "¿qué ha pasado aquí?".

Vía | Expansión (suscriptores) Más información | Invertia

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