Compartir
Publicidad
¿Cómo funciona el fraude fiscal por el que han condenado a Messi y a su padre?
Economía

¿Cómo funciona el fraude fiscal por el que han condenado a Messi y a su padre?

Publicidad
Publicidad

Leo Messi, jugador del FC Barcelona, y su padre han sido condenados a 21 meses de prisión por fraude fiscal. El jugador ha sido condenado por defraudar a Hacienda 4,1 millones de euros a lo largo de varios años al omitir los ingresos de 10,1 millones de euros por explotación de derechos de imagen.

Es muy posible que no ingresen en prisión, pues no tienen antecedentes y la condena es inferior a 24 meses. La sentencia es dura y ejemplarizante y da un toque de atención a todos aquellos que usen estructuras similares para evadir impuestos. Pero, ¿cómo funciona el fraude fiscal que tenían montado?

Paraísos fiscales

La estructura que tenían montada para defraudar a Hacienda es compleja, con múltiples sociedades opacas en paraísos fiscales, contratos cruzados y difícil de deshilar para poner las cosas difíciles a Hacienda. Pero el concepto es sencillo.

Por un lado tenemos países que son paraísos fiscales, donde las empresas cotizan a impuestos de sociedades muy bajos o inexistentes. Además, muchas veces permiten que los dueños estén ocultos, no se sepa realmente quién es el poseedor de la empresa. Messi y su padre tenían este tipo de sociedades en Uruguay, Suiza y Belice.

Por otro lado Messi vendió sus derechos de imagen a este entramado de sociedades por 50.000 euros por 10 años de duración. Por estos ingresos sí que pagó impuestos, pero claro, los derechos valen mucho más.

Contratos de uso de imagen

Una vez establecida esta estructura las empresas que quieren pagar por usar la imagen de Messi no tienen que hablar con el jugador, sino con las empresas que están en paraísos fiscales. En el juicio se ha dicho que entre 2007 y 2009 pagaron 10,1 millones de euros por usar su imagen, una cantidad muy superior a los 50.000 euros por los que "compraron" los derechos. Al ser una operación fuera de España Hacienda no ve nada, y en los países donde radican las empresas el impuesto es muy bajo o nulo.

La trampa está, por supuesto, en que se ha realizado una actividad económica en España. Messi ha hecho anuncios, ha llevado marcas de ropa deportiva, etc. en España, por lo que unas empresas en el extranjero han cobrado mucho dinero. Y se supone que Messi solo ha visto 50.000 euros.

Pero las empresas realmente están a nombre de Messi y su padre. Y disponen del dinero de dichas empresas como si fuera suyo (quizá con tarjetas anónimas, quizá sacando efectivo). En definitiva, es un fraude fiscal en toda regla.

¿Cómo se puede evitar?

Este tipo de estructuras es muy común cuando las cantidades de dinero involucradas son elevadas, y el problema para evitarlas (pues el caso Messi es la punta del iceberg, como demostraron los papeles de Panamá) es que el sistema bancario ayuda a establecer estos sistemas opacos y los políticos también, pues la legislación no impide, de momento, que existan productos tan opacos como las tarjetas anónimas.

Esperemos que esta sentencia al menos meta miedo en el cuerpo a defraudadores y eviten usar este tipo de estructuras para evitar pagar al fisco lo que les corresponde. El combate del fraude fiscal, no lo olvidemos, puede darnos mucho dinero.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos