Madrid, Castilla y León o la Comunidad Valenciana son solo algunas de las regiones más afectadas por los incendios en lo que llevamos de verano.
Según cifras oficiales, España ya ha perdido más de 173.000 hectáreas por la voracidad del fuego, pese a que aún quedan casi dos meses por delante de altas temperaturas propias de esta época del año. Una cantidad enorme y que multiplica casi por seis, la superficie quemada hace tan solo un año.
Y un año más, son ellos los auténticos héroes: los bomberos. Miles de estos profesionales participan cada año en dispositivos de extinción cada vez más complejos debido al aumento de las temperaturas, la sequía y las condiciones meteorológicas extremas. Se estima que hay unos 22.000 efectivos en todo el país, aunque no existe un registro oficial unificado al respecto.
Detrás de cada intervención existe un largo camino de preparación que requiere años de esfuerzo, formación y una importante inversión económica antes de lograr una plaza fija. Porque no, no todos los bomberos son personal fijo de la administración.
Convertirse en bombero no consiste únicamente en superar unas pruebas físicas. Los aspirantes deben afrontar exámenes teóricos, psicotécnicos, pruebas médicas, permisos de conducción específicos y una preparación deportiva muy exigente. Y claro está, todo ello cuesta también dinero.
Una inversión que puede superar los 13.000 euros
Preparar una oposición durante varios años implica afrontar numerosos gastos mensuales que terminan suponiendo una importante inversión. Academias, entrenamientos, cursos y otros desembolsos forman parte del día a día de muchos aspirantes.
“Jamás he hecho cálculos, y hace mucho que saqué mi plaza por lo que los precios igual no son exactos o están desfasados, pero pon que inviertes unos 100 euros al mes en academia, más unos 50 o 60 euros en un preparador físico, si te hiciera falta nutricionista otros tantos. Unos 200 más al mes serían 2.400 al año. A poco que te cueste 5 años conseguir la plaza, llegas a esos 13.000 euros seguro. Si sumas otros gastos como ir a cursos privados, alquileres…”, explica Manuel Nadal, bombero profesional, para El Blog Salmón.
Los carnés de conducir incrementan el desembolso
A la preparación académica y física hay que añadir otro requisito habitual en la mayoría de convocatorias: disponer de los permisos de conducción para vehículos pesados, algo que también supone un importante desembolso.
En palabras de Manuel: “Suele ser requisito indispensable para todos los cuerpos, pero como cada uno pone sus requisitos, puede que haya alguno que no lo requiera. En mi época podían costarte entre 1.500 y 2.000 euros cada uno. Sería otro gasto a sumar a lo anteriormente comentado”.
Una oposición que puede alargarse durante una década
Aunque muchas personas piensan que obtener una plaza lleva unos pocos años, la realidad suele ser bastante distinta debido al elevado número de aspirantes y al limitado volumen de convocatorias.
Manuel Nadal asegura: “Veo muy poco factible pensar en la idea de sacarse la plaza en cuatro o cinco años. Conozco muchos casos de gente que ha estado incluso diez, más allá de todos los que no lo consiguen”.
Esta situación obliga a muchos opositores a mantener durante años un ritmo constante de estudio, entrenamiento y preparación para seguir teniendo opciones cuando aparecen nuevas plazas.
¿Es imprescindible acudir a una academia?
Otra de las preguntas habituales entre quienes desean preparar estas oposiciones es si resulta posible hacerlo sin ayuda profesional.
El experto considera que depende del perfil de cada persona, aunque marca una diferencia importante entre la preparación física y la teórica. “Sin entrenador o dietista podría ser porque depende mucho de cada uno, su punto de partida, si es o ha sido deportista, las propias pruebas a realizar… pero sin academia o preparador lo veo muy complicado”.
Por ello, muchos aspirantes recurren a centros especializados que les ayudan tanto con el temario como con la planificación de todo el proceso.
¿Es una oposición menos accesible para quien tiene menos recursos?
El elevado desembolso económico puede llevar a pensar que preparar estas oposiciones resulta más difícil para quienes disponen de menos recursos económicos. “No lo creo. Aunque cada caso es diferente. Depende de la situación personal y familiar de cada aspirante. Todo el mundo puede si es constante”.
En definitiva: conseguir una plaza de bombero requiere paciencia, constancia y varios años de preparación antes de vestir el uniforme oficial.
Imagen | Linkedin Manuel Nadal
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