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300, clásicos eternos

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Quizás debía haber esperado a llegar al fin de semana, para, siguiendo las costumbres, colgar un post de contenido cinematográfico. Quizás. Quizás este post, por el contenido que le he dado encuentra un mejor acomodo en Pymes y Autónomos que en un blog económico más generalista, como es este. Quizás. Pero, por otros motivos, que comento al final, entiendo que Éste es su sitio.

Se trata del monologo con el que finaliza 300, la película que, basada en el cómic de Miller, narra la historia del enfrentamiento entre griegos y persas en las Termópilas. O mejor dicho, del combate entre las dos concepciones del mundo que simbolizan Leónidas y Jerjes. Aunque parezca mentira, uno, que ya sabéis que es mas bien friki, ve en este discurso un contenido plenamente aplicable al mundo de la empresa, de la economía. Y es lo que tienen la fuerza de las historias clásicas, que son inmortales, y lo mismo valen para un roto que para un descosido.

    <li><strong>La vocación de trascender,</strong> de ir más allá del plano físico, de lograr de algún modo la inmortalidad, es una constante en el ser humano. Unos lo logran a través de su fé, otros a través de sus hijos, etc. La idea es, en ultima instancia, que algo de nosotros permanezca, que algo de nosotros quede aquí. Como suelen decir los cursis, mientras alguien piense en mi no habré muerto del todo. Creo que hay mucha gente que<a href="https://www.pymesyautonomos.com/2008/06/21-el-empresario-como-creador"> busca trascender en su trabajo</a>, o impulsando su empresa. Si, efectivamente se hace para ganar dinero, pero llegado un punto, es la necesidad de reconocimiento elevada a la enésima potencia, la necesidad de inmortalidad que diríamos, la que empuja a un profesional, a un empresario, a sacar adelante sus proyectos, por muy duros que sean los obstáculos. Y eso es una buena noticia para todos.</li>
    
    
    <li>Y es esta determinación,<a href="https://www.elblogsalmon.com/2008/05/13-hay-otra-politica-de-idi"> unida a la inteligencia</a>, a la búsqueda de ventajas competitivas, lo que hace que superemos nuestras limitaciones y podamos enfrentarnos a competidores muy superiores. Especialmente cuando esa visión somos capaces de compartirla con el resto de nuestro equipo, logrando su libre adhesión a una causa, a una idea (recordemos que, en el fondo, <a href="https://www.elblogsalmon.com/2008/05/15-del-neandertal-a-los-apostoles-de-la-marca-primera-parte">éso es una empresa</a>) más allá de la organización de ordeno y mando, del absolutismo que representan los persas en el film.</li>
    
    
    <li>En la película todo se reduce al <strong>viejo choque entre la libertad y el totalitarismo,</strong> entre la convicción de que el ser humano debe ser <a href="https://www.elblogsalmon.com/2008/06/30-hijos-de-cain">libre para elegir su destino</a> o el de aquellos que lo someten a un <strong>Dios, Rey, Estado, Interés social,</strong> el de aquellos que, bajo una pretendida<a href="https://www.elblogsalmon.com/2008/07/18-8059"> búsqueda del bienestar colectivo,</a> no hacen otra cosa que exigir sacrificios a los individuos que la componen. Si, estoy hablando de Economía, pero también de cualquier otro aspecto de la vida. Para ellos hay una mala noticia, el ser humano tiene una insaciable ansia de libertad, y superará todos los diques que se le opongan.</li>
    

Éste es mi post número trescientos en El Blog Salmón, de ahí el posible sentimentalismo o blandura que pueda destilar. Mirar para atrás me da vértigo , a la vez, me hace sentirme orgulloso. Nada menos que trescientos posts a golpe de teclado. Como nunca se sabe lo que puede pasar, quiero aprovechar para agradecer la oportunidad que me ha brindado Weblogs. Gracias. Y gracias a todos vosotros por haberme enseñado tantas cosas en tan poco tiempo.

Vamos a por el trescientos uno.

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