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La ‘Googledependencia’ y sus efectos nocivos

La ‘Googledependencia’ y sus efectos nocivos
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Nos hemos acostumbrado a sus cifras estratosféricas; a sus ingentes beneficios; a su dominio aplastante en numerosos mercados de internet, a sus prácticas (en ocasiones) poco éticas; a sus, cada vez más variados, servicios... No existe un caso igual de un crecimiento y expansión tan grande en tan poco tiempo. Pero, siendo eso de alabar por lo que ha supuesto de desarrollo en la red, es de justicia reflexionar sobre la dependencia enorme que tienen empresas, profesionales o usuarios particulares del gigante.

Muchos de nuestros lectores sabrán (o, quizás, no) que el pasado viernes ocurrió algo inaudito: Google se ‘apagó’ durante dos minutos. Todos sus servicios dejaron de funcionar en ese corto periodo de tiempo. Ni el buscador, ni Youtube, ni Gmail ni ninguna otra de las múltiples herramientas que ofrecen los de Mountain View. En circunstancias normales, eso sería una mera anécdota pero cuando hablamos de la compañía de Page y Brin, todo se magnifica. Las cifras que acarreó este ‘apagón’ producen sorpresa y preocupación a partes iguales:

  • Caída del 40% del tráfico web mundial.
  • Pérdidas para la compañía de 545.000 dólares.

En alguna ocasión, hace ya varios años, en estas mismas líneas se planteó la eterna pregunta de si la compañía es un monopolio ‘de facto’ (aunque no haya sanciones efectivas ni sentencias importantes). A la luz de este último caso, sí que cabe preguntarse, al menos, si la dependencia global hacia estos servicios, si el dominio aplastante de una sola empresa en multitud de frentes es, realmente, positivo. Si no debería haber un mayor control para evitarlo.

Seguramente, en este punto saldrán a la palestra las voces que esgrimen como argumento el libre mercado y la falta de barreras de entrada para plantarle cara. Pero, realmente, claro que existen, aunque no sean visibles, ni físicas, pues cuando el tamaño es tan enorme, la capacidad para hacer frente es casi nula.

Y sólo un ejemplo: Google cerró hace semanas su servicio Reader (para leer los feed de las páginas web y blogs). Hasta ese momento, no había ni una sola alternativa a su servicio. Nadie se planteaba invertir dinero y tiempo en plantar cara, cuando hay tantos visos de perder. Su final ha despertado una sana competencia con el surgimiento de varios proyectos, entre los que destaca Feedly.

¿Quiere esto decir que Google es un ‘tapón’ para la innovación? No lo creo. Sus aportaciones han cambiado la vida y la forma de trabajar en Internet y también han servido para que surjan otras. Entonces, ¿qué hay de malo en su dominio absoluto? Esa excesiva dependencia, por ausencia de competidores que que hagan verdaderamente libre un mercado.

Al margen de prácticas poco éticas y de la pérdida de sentido del ‘Don´t be evil’ (lema corporativo del gigante), deberíamos plantearnos si esta dependencia de Google por parte de empresas, organismos, profesionales y usuarios particulares no es nociva y contraproducente. Si no implica, de facto, un monopolio. Que la caída de un proveedor de servicios haga que el tráfico mundial se desplome un 40% no debería ser algo normal.

En El Blog Salmón | Google mantiene su dominio aplastante en la red, ¿Es Google un monopolio? Imagen | Niharb

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