La picaresca no tiene techo. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha ratificado la condena a un año y seis meses de prisión para el administrador de una empresa de productos veterinarios y fitosanitarios con sedes en Arteixo y Carballo (A Coruña) por un delito continuado de estafa. ¿Su modus operandi? Vender por internet un catálogo de productos que en realidad no tenía y aprovechar el sistema de devoluciones para dejar la cuenta bancaria temblando. Según recoge medios gallegos, el tribunal ha desestimado los recursos del acusado, que orquestó un fraude utilizando el terminal de punto de venta (TPV) virtual de su propio negocio para generar un agujero económico que tuvo que asumir la entidad bancaria.
Más de 1.200 devoluciones para vaciar la cuenta de la empresa
En concreto, la arquitectura del engaño comenzó a fraguarse cuando el condenado constituyó la sociedad como socio único en 2015. Tres años después, contrató con su banco el TPV virtual para gestionar los cobros online. La trampa era tan sencilla como demoledora: durante los cuatro meses previos a septiembre de 2020, el administrador recibió multitud de pedidos, ingresó el dinero de sus clientes y, acto seguido, lo retiraba rápidamente. La maniobra culminó durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre de 2020, cuando realizó 1.203 operaciones de devolución a sabiendas de que la cuenta de la empresa ya no tenía fondos.
El resultado económico es sangrante para la banca. Al procesar un abono hacia la tarjeta del comprador a través de la pasarela, el sistema generaba un descubierto automático (un saldo negativo, en la jerga) que la entidad financiera tenía que asumir en virtud de las condiciones del servicio, ya que este TPV permitía deshacer operaciones en un plazo de hasta 120 días. Como publicó La Voz de Galicia durante la fase de instrucción, el caso giraba en torno a una cantidad cercana a los 95.000 euros. El importe total de las devoluciones ascendió a 95.033,75 euros, aunque el perjuicio económico definitivo quedó fijado en 94.962,88 euros. El banco adelantó el dinero de esas miles de devoluciones a las tarjetas, pero, al intentar cobrárselo a la empresa, la cuenta ya había sido vaciada a conciencia.
El fraude mediante TPV, un riesgo para el comercio electrónico
Este tipo de operativas pone en jaque a los departamentos de riesgos de las entidades financieras y demuestra que el enemigo no siempre está fuera. El fraude mediante devoluciones a través de pasarelas de pago es una de las amenazas que deben vigilar los comercios electrónicos y las entidades que procesan sus operaciones. No obstante, conviene distinguirlo de otras modalidades, como el fraude mediante comercios ficticios y tarjetas clonadas, que también han sido objeto de análisis por parte de consultoras especializadas en seguridad. En este caso, el rizo se rizó aún más: el titular operaba un negocio real, utilizó las operaciones de venta para mover el efectivo y acabó por endosarle toda la factura a la entidad que le daba soporte.
Por su parte, la justicia gallega deja claro que aprovecharse del funcionamiento de un medio de pago para lucrarse a costa de la entidad financiera puede constituir un delito de estafa, más allá de un simple impago comercial. Episodios como este ponen de manifiesto los riesgos que entraña la gestión de las devoluciones en el comercio electrónico y la importancia de establecer mecanismos de control para evitar que se produzcan operaciones sin fondos suficientes. Entre las herramientas utilizadas en el sector de los pagos digitales figura el rolling reserve, un sistema que permite retener temporalmente una parte de los ingresos de un comercio para cubrir posibles devoluciones y contracargos. Una medida especialmente relevante en actividades en las que existe un elevado riesgo de incidencias con los pagos.
Imagen | Generada por IA
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