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Aumentar la regulación de los mercados financieros, ¿hasta dónde?

Aumentar la regulación de los mercados financieros, ¿hasta dónde?
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Presenta hoy el suplemento El País Negocios un interesante especial sobre la crisis financiera con múltiples visiones sobre lo que ha sucedido y lo que tiene que suceder a partir de ahora. Y parece que las soluciones que proponen algunos analistas muy prestigiosos (Paul Krugman o el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz) es clara: ahora es el momento de salvar los muebles, intervenir en los mercados como está haciendo EEUU, pero luego hay que aumentar la regulación de estos mercados para que no vuelva a suceder lo mismo.

Es decir, EEUU no se debe limitar a salvar al sector financiero en la actualidad y una vez que salga a flote, dejarlo todo como estaba, ya que existe el riesgo de que vuelva a suceder, sino que se debe crear un nuevo marco para que la "innovación" financiera que nos ha llevado a esta situación no se vuelva a repetir.

El problema es que no es tan fácil como se pinta. Por un lado, Stiglitz propone que los incentivos de los directivos sean a largo plazo, puesto que de lo contrario les premian para que simplemente hagan apuestas. Esto es complicado de desarrollar, ya que los directivos tendrías que permanecer muchos años en una compañía para cobrar incentivos. Y si esto únicamente se aplica al sector financiero, que es capaz de hacer tambalear a todo lo demás, faltarán directivos en este sector que preferirán los rápidos incentivos de otros sectores.

Otra propuesta que hace Joseph Stiglitz es lograr frenar las burbujas de activos. Sabemos como se comportan, y se podrían crear mecanismos para frenarlas. Esto, desde mi punto de vista tiene un riesgo. ¿Y si no es una burbuja? ¿Y si simplemente frenamos artificialmente un sector en crecimiento que podría crear mucho empleo? O lo que es peor, ¿y si se crean mercados negros financieros paralelos más libres que sean capaces de provocar catástrofes aún mayores, debido a que los Estados tengan poca información sobre ellos? Es complicado limitar el flujo de dinero. Por ejemplo se me ocurre que cuando un Estado quiere impedir por decreto que su moneda se devalúe, al final aparecen dos mercados: el oficial con un tipo de cambio para turistas, y el negro, que es en el que se mueve la gente.

Desde luego lo que está pasando es grave y hay que replantearse muchas cosas, pero las soluciones no son fáciles. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que hay que aumentar la regulación de los mercados financieros. Hay incluso consenso entre gente de ideologías políticas distintas. Pero me parece que el debate futuro va a ser de hasta donde han de regularse estos mercados.

Vía | El País Foto| luisvilla

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