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Corrupción en España: así será que no respetamos ni nuestra banda

Corrupción en España: así será que no respetamos ni nuestra banda
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Últimamente, el tiempo dedicado a hablar de la corrupción en España supera con creces la cantidad razonable para dedicarle al tema, que debería ser prácticamente nula. El caso es que no he podido de parar de reir cuando he visto este tweet, entre los miles que vemos cada día con temas de corrupción:

La fuente de la noticia es de 2012, pero es todo un indicativo de por dónde van los tiros en el país. Aquí ya no respetamos ni a nuestra banda, ni los que están con nosotros ni a nuestro lado. Aparte de la broma (que realmente tiene poca), la corrupción política es un problema bastante profundo y que afecta a todas las esferas de poder, pero esta corrupción de los dirigentes, necesita en la inmensa mayoría de los casos, una contrapartida, que es la corrupción empresarial. Esta banda de corruptos empresariales, nos roban al resto de empresas, son las primeras que debemos denunciar en todos los frentes.

Véase por ejemplo la lista de 151 empresas que en principio están siendo investigadas en la Operación Púnica para hacernos una idea del alcance del asunto. No es un asunto menor ni mucho menos, dado que infinidad de empresas piensan más en la subvención, en el contrato público con la administración que les garantice las ventas y el cobro que en sus propios productos o servicios como vía para generar sus ingresos.

Cuando un político se corrompe, necesita que exista un tercero que se beneficie y pague este favor de espaldas a la ley. En España, parece ser que abundan políticos de estas características y que se someten justamente al escarnio y humillación pública, pero esto mismo no se practica con las empresas y empresarios que favorecen y fomentan esas prácticas.

Las penas de corrupción deberían ser lo sumamente importantes para las empresas y sobre todo para sus gestores, para que sobornar a un político o alto cargo de la administración no tenga un marginal beneficioso para la empresa. Normalmente, no se suele determinar qué empresas son las que se han visto implicadas en tramas de corrupción ni se han visto penalizadas económica o penalmente.

Si se consigue que el marginal del soborno y la corrupción sea altamente negativo para las empresas que la practican, mejorará sustancialmente la calidad de nuestras instituciones. Eso si, nunca olvidemos que quién quiera robar, siempre lo va a hacer, el objetivo, es minimizar esta posibilidad al máximo.

Como decía Salvador Mas, en España nos preocupamos mucho de las subvenciones y ayudas públicas y prácticamente nada del producto. Así nos luce el pelo empresarial en todos los frentes.

En El Blog Salmón | ¿Deberíamos preocuparnos por la corrupción en España?

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