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EE.UU. pide una mayor apertura del sector financiero chino

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Dentro de las conversaciones mantenidas entre los máximos responsables de la economía china y estadounidense, John Snow, Secretario del Tesoro, pidió que las autoridades chinas no se limitaran a cumplir lo firmado en su adhesión a la Organización Mundial del Comercio y que abrieran completamente el sector financiero a las empresas extranjeras. Parece un poco hipócrita pedir que el resto de los países den más pasos que los exigidos, cuando en fechas recientes, en el tema de los textiles, Estados Unidos y en este caso también Europa, no han sido capaces de cumplir con sus compromisos con la OMC.

Es cierto que el sistema financiero chino necesita una clara redefinición y que la entrada de instituciones financieras extranjeras le daría un empuje que necesita, pero hoy por hoy no está preparado para una apertura total. Las razones son múltiples, pero la principal es simple y sencillamente tiempo. Hace unos 18 meses, los cuatro grandes bancos chinos, que suponen cerca de dos tercios de los activos totales del sector bancario estaban totalmente bajo la batuta del estado. Concediendo préstamos a empresas estatales que en condiciones normales de mercado no se hubieran ni estimado. Índices de capitalización muy por debajo de estándares internacionales. Directivos más preocupados por conseguir volumen de operaciones y mantener una buena relación con las autoridades que por la rentabilidad de sus inversiones. Como consecuencia se hablaba de un porcentaje de NPL´s (Non performing loans, préstamos de muy dudoso cobro) que superaba el 20% según datos oficiales y mucho mayor en palabra de muchos economistas independientes. Por ponerlo de forma sencilla, en cualquier otra parte del mundo se hubiera considerado que el sistema bancario chino estaba en bancarrota. En las últimas fechas se han acometido reformas encaminadas a mejorar esta situación y conseguir sanear el sistema, para ponerlo en condiciones mínimas para que se pueda enfrentar a las entidades extranjeras que tendrán permiso para operar en todo el país a partir de finales de 2006, cumpliendo con lo firmado en su entrada dentro de la OMC.

Los retos aún así son inmensos. La población sigue sin confiar en el mercado bursátil, el mercado de bonos es inexistente, con lo que unido a un nivel de cobertura de la seguridad social mínimo, lleva a que los chinos mantengan tasas de ahorro impresionantes. Esto durante mucho tiempo ha llevado a que depositen sus ahorros en los bancos con contraprestaciones mínimas, lo que ha hecho que los gestores tuvieran colchones en los que confiar y no modificar pautas de comportamiento poco eficientes. Con la entrada de nuevos competidores, una población cada vez más educada y exigente, podría haber un trasvase considerable de la clientela con mayores ingresos, lo que desestabilizaría la base de depósitos de los bancos nacionales, creando serios problemas de liquidez. Uno de los escenarios que se baraja que podría desencadenar una crisis financiera en el país.

Así que, se prevé que el gobierno chino siga con sus reformas, sin prisa pero sin pausa, con un ritmo que empuje a modernizar el sistema bancario lo antes posible, pero sin crear desequilibrios que pongan en peligro el desarrollo de toda la economía.

Vía | Financial Times En el Blog Salmón | Lo que necesitan los bancos chinos

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