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El arte de fijar los precios

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Uno de nuestros lectores y comentaristas, que es abogado y tiene una página interesante hablando sobre temas legales, a través de su página ofrece los servicios de consultoría, cobrando los precios que se mencionan en el cuadro.

Me interesa las políticas de fijación de precios, que es muy complicado, especialmente en negocios y servicios que no tienen clara competencia.

Lo que se supone es que el objetivo es maximizar la facturación que se ingresa y, por lo tanto, los que ofrecen servicios y productos deben buscar un equilibrio entre el precio que fijan y la cantidad que se vende, en el punto máximo de ingresos.

Es decir, si se sube el precio un euro más, cuánto menos se venderá, algo que depende de la elasticidad de la demanda, es decir, cuánto cambia la demanda como resultado de un cambio del precio. Si la demanda cambia mucho como respuesta a un cambio de precio, la elasticidad es alta.

Está claro que un incremento en el precio incrementará el ingreso por cada producto o servicio que se vende, pero si se vende mucho menos, puede que el ingreso total baje.

Por otra parte, en el mundo de los servicios, además de tener en cuenta la elasticidad de cada servicio, hay que tener en cuenta el coste de cada uno y, por lo tanto, fijar los precios para que se lleve a los clientes a pagar por los servicios que menos gastos generan a la empresa o que menos lleva a la empresa a cuellos de botella.

Este es el arte de fijar precios.

En este caso, me llamó la atención la tabla de precios fijados que me pareció que su relación debería ser casi lo contrario de lo que es.

Si se supone que el cuello de botella de un bufete de abogados es el tiempo de los abogados, lo importante es incentivar los servicios que utilizan estos recursos lo mínimo y cobrar más los que más utiliza estos recursos escasos.

El orden de utilización de recursos escasos y, por lo tanto, los servicios que deberían ser más caros, es el siguente, de los más caros a los más baratos:

  1. La visita personal.
  2. La llamada personal.
  3. Los mensajes instantáneos (IM) deberían costar un poco menos que la llamada, suponiendo que un abogado podría mantener más de una conversación IM a la vez.
  4. El correo electrónico, ya que el abogado tiene flexibilidad en cuándo responde.

Sin embargo, vemos en su cuadro de oferta el correo electrónico sigue la visita personal y los más baratos son la llamada telefónica y el IM, con el mismo precio.

¡Interesante!

Vía | iAbogado Más información | Wikipedia En El Blog Salmón | La elasticidad de los precios del tabaco

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