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Los ayuntamientos se aferran en gastar lo que sus ciudadanos no quieren

Los ayuntamientos se aferran en gastar lo que sus ciudadanos no quieren
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Una de las mayores curiosidades que aparecen en tiempos en los que se recorta el gasto público, se producen bajadas en la retribución de los empleados públicos y un pseudo acercamiento a la utopía de la eficiencia económica, es el desmesurado gasto que realizan algunos ayuntamientos españoles en actividades que no son necesarias, y ni mucho menos un reclamo de sus ciudadanos.

Hablo por ejemplo, de la faraónica obra que está llevando a cabo el ayuntamiento de la ciudad de Jaén para la implantación y desarrollo de su sistema tranviario. A lo que a los ojos de un ciudadano me parece, es una obra colosal, y como apuntaba en el párrafo anterior, totalmente desmesurada.

Para aquéllos de ustedes que no han tenido la ocasión de conocerla, Jaén es una bonita y acogedora ciudad de Andalucía, pero también muy pequeña, que lejos de la discusión de si su sistema de autobuses urbanos es más o menos eficiente, se pretende cubrir el mismo recorrido con un tranvía. Para ello, ustedes ni se pueden imaginar la cantidad de obras que se están realizando, los dineros públicos que se le están asignando, y ni siquiera los perjuicios producidos a los jiennenses.

A mi modesto juicio, no hay derecho, en ningunas circunstancias, y menos ahora, a que existan infraestructuras en un estado paupérrimo a causa de lo que denominan un ‘recorte presupuestario por la crisis’, a la par que se derrocha presupuesto en actuaciones como esta.

Muchas veces parece que los políticos quieren sobreponer sus intereses personales a los generales, aspecto que ya se manifestó con la insistencia del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, en la fallida aspiración a las olimpiadas del año 2016.

Por ello quiero poner de manifiesto, una vez más, que los tiempos de crisis deben ser tiempos de austeridad, y no solo eso, de eficiencia y racionalidad, por que de no ser así, corremos el riesgo de que la función pública pierda su esencia, para la que fue creada, que no es otra que la provisión de los bienes y servicios públicos necesarios para el funcionamiento de la sociedad en el marco del ‘Estado del Bienestar’.


En el Blog Salmón| Eliminar los ayuntamientos pequeños ahorraría 20.000 millones de euros
Imagen | afloresm

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