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Poniendo la pistola cargada sobre la mesa

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El Primer ministro griego, George Papandreu señaló a los dirigentes europeos la necesidad de dejar una pistola cargada sobre la mesa, es decir, hacer algo concreto para evitar a los especuladores, que son quienes siguen torpedeando el sistema. Por eso que el acuerdo alcanzado ayer por los líderes europeos ha tenido un impacto mejor a lo que podríamos haber esperado. Las limitaciones políticas para todos los involucrados ha sido esencial. Los 16 países de la zona euro acordaron un importante paquete de ayuda junto a la supervisión del BCE y la asistencia del FMI. El Primer Ministro griego expresó su satisfacción por el resultado, en gran medida elaborado por Francia y Alemania, antes de la cumbre de la UE.

La solución acordada no es un plan de rescate. Es un acuerdo para un plan de contingencia y enfrentar los desafíos del futuro. La idea de rescate, al estilo estadounidense, fue siempre un punto de conflicto para los alemanes. En el actual acuerdo, cualquier socorro que Grecia reciba será siempre en forma de préstamo. Por otra parte, los fondos sólo estarán disponibles como último recurso si es que Grecia se enfrenta a problemas para el financiamiento de la deuda. La pistola cargada es un elemento altamente disuasivo. Porque no podemos olvidar el fuerte contenido sicológico que ha tenido la crisis. Desde el principio, la mayoria de los líderes europeos subrayaron la necesidad de apoyar sicológica y políticamente y no solo con dinero inmediato. Esto es porque el pánico se extiende como un reguero de pólvora y el contagio que implica en los mercados de la deuda soberana (por lo general en manos de especuladores temerosos) hace cundir la sospecha de una caída como piezas de dominó para Portugal, Italia, Irlanda y otros países europeos.

Desde la perspectiva de Papandreu, dejar la pistola cargada sobre la mesa es una muestra tanto de apoyo sicológico como político, respaldado por planes de contingencia específicos. El paquete de ayudas alcanza los 23.000 millones de euros, y los 16 países de la eurozona deben ponerse de acuerdo para los aportes, que en caso de ser demandados adquirirán la categoría de préstamos. Alemania contribuirá con la mayor parte, el 27% (6.200 millones de dólares) y el FMI con un máximo de 10.000 millones de dólares de acuerdo a sus reglas de combate. España comprometió 2.000 millones de euros.

La clave del plan está en la participación de los 16 países de la zona euro, más el FMI, pero aquí con un protagonismo menor. Francia, con Sarkozy a la cabeza, rechazó desde un principio una injerencia mayor del FMI en Europa, no tanto por la influencia estadounidense, sino por la rivalidad política que le implica a Sarkozy la presencia de Dominique Strauss-Kahn. Más aún cuando Sarkozy acaba de ser derrotado en las recientes elecciones provinciales, y Strauss-Kahn puede llegar a ser su próximo contendor.

No obstante, la principal razón para dar luz verde a este plan por parte de Sarkozy y Merkel, era mostrar a una Europa unida y fuerte en la cual ninguno de los dichos anteriores ha quedado desmentido: no queda desmentida Angela Merkel cuando anunció que "no habrá rescate para Grecia"; no queda desmentido Nicolás Sarkozy cuando planteó su rechazo a un rescate del FMI. Poner la pistola cargada sobre la mesa, vuelve a infundir confianza y pinta un escenario en el cual será primordial el orden y la disciplina. Porque la pistola habrá que emplearla contra los especuladores y contra quienes engañen y mientan en las cuentas públicas, como lo hicieron las anteriores administraciones griegas.

En El Blog Salmón | Todo sobre Grecia, La importancia de la psicología en los mercados Video | YouTube

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