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Pronto el optimismo ganará

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Durante las dificultades financieras que estamos viviendo, lo más fácil es encontrar a los pesimistas, que sólo ven lo malo y que sólo esperan que las cosas empeorarán, e incluyo en estas páginas también.

Lo más difícil es encontrar a los optimistas, no porque no hay razones por ello, pero porque, en general, lo normal es pensar que, en tiempos difíciles, mañana será como hoy, o peor. Es el mismo sentimiento y casi siempre son las mismas personas que, en tiempos de bonanza y de burbuja, también piensan que mañana será como hoy o mejor.

La poca memoria que se ve hace que parezca que los problemas que sufrimos los estamos viviendo la primera vez y que tiene que ser, por definición, lo peor que se ha vivido.

El hecho de que la historia no dice eso y que las estadísticas no dicen eso no importa mucho. Parece que muchos no se dan cuenta que, cuando se oyen las palabras que “estamos viviendo lo peor desde…”, que el “desde” implica que ha habido tiempo en el pasado cuando las cosas estaban peor.

Nos olvidamos que hay ciclos cuando las cosas van bien y nos olvidamos que hay ciclos cuando las cosas van mal. Que estos ciclos tienen su fin y que este fin implica que las cosas cambian.

El archi-pesimista que, por ser muy lúcido y por escribir muy bien, no hace sus palabras más válidas, es el Profesor Paul Krugman.

Que nadie me malinterpreta, aunque seguro que es mucho pedir, que pienso que el Profesor Krugman es un gran economista. Incluso, no cuestiono que haya ganado el premio Nóbel de economía, algo que le da mucha credibilidad cuando habla y cuando escribe, aunque ahora casi nunca habla o escribe sobre los temas que le hicieron ganar este prestigioso premio.

No importa, un Nóbel, el que sea, te hace experto instantaneo en todo lo que uno piensa y dice.

El profesor Krugman ha escrito mucho que merece la pena leer desde su blog en el New York Times, escribe bien y es muy accesible para el lector normal. Eso le hace mucho más convincente.

El problema es que se ha convertido en el archi-pesimista que sólo busca lo malo, las razones para el pesimismo, que son fáciles de encontrar, y no ve casi nada bueno, ninguna o pocas razones por el optimismo.

Afortunadamente, para la economía estadounidense y, como consecuencia, para la economía mundial, Estados Unidos ahora tiene un nuevo Presidente y, como suele ocurrir en ese país, por naturaleza optimista, especialmente en momentos de toma de posesión de un nuevo Presidente, ese nuevo Presidente está mirando la parte optimista y positiva de la situación.

Es verdad que el Presidente Obama ha dicho que las cosas van mal y también es verdad que dice que no hemos visto el fin de las malas noticias. No obstante, ya ha comenzado a enviar mensajes optimistas y su gente también.

Las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, mencionado en estas páginas, demuestra que ya ha empezado a ver las posibilidades del fin de la crisis. Las ha visto, por sus fracasos anteriores, o se las han hecho ver.

Estas son buenas noticias para la economía estadounidensa, ya que esos mensajes de optimismo de un nuevo presidente suelen tener mucho impacto en la calle y pronostico que hemos llegado al punto de inflexión del cambio.

Otra indicación de que ya no está siendo escuchado como el profeta principal es que el Profesor Krugman acaba de lanzar su mensaje de pesimismo a Europa desde más cerca, hoy visitando a España para declarar lo mal que lo tenemos y lo pésimo que nos va a ir.

Afortunadamente, como he hablado en estas páginas, el país que va a liderar la salida de las dificultades en Europa es Alemania, no sólo por su poder económico e influencia sobre el resto de los países europeos pero porque la canciller Merkel ha mantenido una responsabilidad económica desde el principio y ha frenado el entusiasmo intervencionista de sus colegas europeos desde el principio.

Estamos más cerca de salir del túnel de lo que piensa el Profesor Krugman y, cuando salgamos, el y sus acólitos nos explicarán como lo hubiéramos hecho mucho mejor.

En eso si estoy de acuerdo, ya que he criticado en estas páginas muchas de las intervenciones de los gobiernos, intervenciones apoyadas por el profesor Krugman, aunque también criticadas por ser demasiado pocas.

Apuntemos estas fechas y veremos en un año cómo se encuentra la economía estadounidense. Ya veremos si el premio nóbel de economía tiene la razón como piensa.

Lo malo de todo esto y de la salida de la crisis es que las políticas actuales están intentando conseguir que volvamos a la situación de antes.

Lo que preferiría es que iniciemos cambios en la forma de trabajar, en la forma de producir y en la flexibilidad que se necesita para ello, no sólo por parte de los trabajadores, que es de lo que siempre se habla, pero por parte de los empresarios y de los gobiernos también. Ya he empezado a hablar de algunos de estos cambios necesarios en estas páginas.

Vía | Público
En El Blog Salmón | Ben Bernanke: “El fin de la crisis se acerca” y Una líder europea con responsabilidad y memoria

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