Una compañía en la que participa Leonardo DiCaprio descartó invertir en Málaga al no tener garantizada la potencia eléctrica necesaria

El presidente de la Diputación, Francisco Salado, alerta de que el déficit de infraestructuras energéticas es un "cuello de botella silencioso"

Una compañía en la que participa Leonardo DiCaprio descartó invertir en Málaga al no tener garantizada la potencia eléctrica necesaria
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor

El enchufe andaluz no da para más. La falta de capacidad eléctrica se ha convertido en el muro invisible contra el que chocan los grandes proyectos de inversión en el sur de España. Según recoge La Razón, el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha dado la voz de alarma al calificar este déficit como “el otro gran cuello de botella de Málaga”. Durante un foro especializado, el dirigente advirtió de que la provincia se enfrenta a una situación de “colapso energético” que frena la velocidad de crucero lograda en turismo y atracción corporativa.

El caso más sangrante tiene nombre y apellido de Hollywood. Diamond Foundry, una firma tecnológica participada por el actor Leonardo DiCaprio, estaba dispuesta a regar el Parque Tecnológico malagueño con una inversión de 1.000 millones de euros. Sin embargo, la compañía dio un paso atrás al comprobar que no tenía garantizada la potencia eléctrica necesaria para sus operaciones. Una fuga de capital que evidencia la brecha entre la ambición por captar hubs, o polos de innovación, y la cruda realidad de los transformadores locales.

"Es una situación que no nos podemos permitir"

Pero el cortocircuito no solo espanta a las multinacionales; también pone en jaque al ciudadano de a pie. De acuerdo con las cifras desgranadas por Salado, hay 25.000 viviendas bloqueadas en la provincia malagueña por la falta de garantía de suministro eléctrico. "Es una situación que no nos podemos permitir", explica el presidente provincial, apuntando a los problemas de planificación de Red Eléctrica y lamentando que las nuevas subestaciones anunciadas por el Gobierno central tardarán años en entrar en funcionamiento.

Así, el dinero siempre busca otro cable al que conectarse. Tras descartar el emplazamiento andaluz, Diamond Foundry no canceló sus planes. La compañía ya contaba con instalaciones en Trujillo (Cáceres), donde continuará desarrollando parte de su actividad, mientras que el proyecto industrial que no pudo instalarse en Málaga se desarrollará en Zaragoza. En concreto, y de acuerdo con los registros del Gobierno, la Sociedad Española de Transformación Tecnológica (SETT) formalizó en mayo una inversión de 752 millones de euros en la compañía. La operación forma parte de un proyecto que prevé movilizar 2.350 millones de euros hasta 2029 y contempla la creación de hasta 500 empleos directos en Trujillo. La instalación de Zaragoza también contará con nuevas inversiones y puestos de trabajo. El desenlace ha sentado como un jarro de agua fría a los promotores andaluces.

El problema de fondo es un viejo conocido del sector: generar megavatios no es el reto principal, el drama es transportarlos. Tal y como ha analizado este periódico, la red de transporte en España, un monopolio natural operado por Red Eléctrica, requiere una planificación capaz de anticiparse a la demanda. En zonas de fuerte crecimiento demográfico como la Costa del Sol, los problemas de capacidad eléctrica pueden convertirse en un obstáculo para el desarrollo urbanístico y la llegada de nuevas inversiones.

En paralelo, el cerrojazo a esas nuevas licencias residenciales llueve sobre mojado en un mercado ya asfixiado por los precios. Como se publicó en El Blog Salmón a principios de año, el sector inmobiliario afronta un 2026 complicado, con previsiones de subidas de entre el 7% y el 10% en los alquileres y de entre el 5% y el 8% en la compraventa a nivel nacional. Si a la escasez crónica de suelo edificable se le suma la parálisis de algunas promociones por falta de potencia, el abaratamiento del ladrillo resulta difícil de imaginar a corto plazo.

El peligro es inminente. Mientras las administraciones se cruzan reproches sobre quién llega tarde a la planificación, el estrangulamiento de la red demuestra que no hay milagro económico que sobreviva a un apagón logístico. Málaga, que aspiraba a consolidarse como la niña bonita de la tecnología en el sur de Europa, descubre a las bravas la factura de crecer por encima de sus propias posibilidades eléctricas.

Imagen | El Lobo de Wall Street

Inicio