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Gas natural en España: dependencia del exterior

Gas natural en España: dependencia del exterior
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El gas natural es una fuente energética de creciente importancia para España. En 2003 supuso el 15,6% de toda la energía consumida en el país, lo que comparado con el 2% de 1985, marca una tendencia claramente creciente que, además, se ve alimentada por las dificultades de generación de otras energías (la hidráulica por motivo de la sequía, la nuclear ante las presiones para no incrementar su uso, las energías renovables que avanzan demasiado lentamente, etc.) y las ventajas en cuanto a impacto medioambiental del gas frente a otras alternativas.

En estas circunstancias, resulta interesante analizar de dónde procede el gas consumido en España. Así, en el periodo de 12 meses comprendido entre agosto de 2004 y julio de 2005, la producción nacional de gas alcanzó los 2.357 GWh. Esta cantidad resulta ridícula frente a los 368.466 GWh importados del exterior, lo que demuestra que España es un país totalmente dependiente en materia gasística. Además, las crecientes necesidades en materia de gas (acompañando al incremento de la demanda) tienden a cubrirse con las exportaciones (incremento del 21,5% respecto al mismo periodo del año anterior), mientras que la producción nacional incluso decrece (reducción del 41% respecto al mismo periodo del año anterior), tendiendo a ser residual. De los 368.466 GWh importados, casi la mitad proceden de Argelia (47,2%), siguiéndole en términos de volumen Nigeria (16,9%), Qatar (13,8%), Noruega (6,9%), Omán (5,2%), Egipto (4,8%) y Libia (2,1%). El resto (2,9%) corresponde a otros países.

Como puede verse, la dependencia gasística de España no sólo es grande, sino que está muy concentrada. Según el presidente de Enagás, Antonio González-Adalid, esta situación no es especialmente preocupante (en lo relativo a Argelia) ya que si bien es el principal proveedor de España, la relación es recíproca (siendo España el principal cliente de Argelia) por lo que cabe presuponer el mantenimiento de las buenas relaciones actuales. Sin embargo, no deja de ser una realidad que, salvo el caso de Noruega, el resto de proveedores importantes de España son países situados en áreas geopolíticas inestables, con una elevada exposición a posibles problemas político-religiosos.

Evidentemente, la situación de España y su acceso a los recursos energéticos basados en hidrocarburos no es susceptible de cambiar. Lo que sí puede (y en mi opinión debe) cambiar es la política energética, orientada a reducir en la medida de lo posible la dependencia exterior. Y para ello, es necesario potenciar el desarrollo de energías renovables, la investigación y la promoción orientada a la eficiencia energética, y plantearse seriamente si estamos en condiciones de renunciar a la energía nuclear sin quedar en una situación de dependencia absoluta frente al exterior.

Más información | Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) Más información | Dirección General de Política Energética y Minas

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