Un negocio seguro con la muerte de los boomers. Cómo la cremación se ha convertido en el gran negocio en Europa y España

Un negocio seguro con la muerte de los boomers. Cómo la cremación se ha convertido en el gran negocio en Europa y España
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Hay algunos negocios que siempre funcionan, y las funerarias están en este selecto grupo de rentabilidad, caiga quien caiga (y nunca mejor dicho).

La realidad es que las personas nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, y cada vez lo hacemos en sociedades más laicas, algo que explica el auge de las cremaciones: en 15 años, esta opción se ha triplicado en España y, en 2021, ya mostraba una clara tendencia de superar a las sepulturas (55,07%) frente a la incineración (44,93 %).

No es país para entierros

Todo esto se une a un continente superpoblado y a la escasez de terreno para mantener los entierros tradicionales: en Grecia, no hay sitio (las parcelas se rentan a precios de escándalo y por muy pocos años); y para el resto de Europa, no es muy diferente. No hay espacio para más cementerios, y llevamos años valorando otras opciones, como reutilizar tumbas, cápsulas, instalaciones verticales... o cremaciones, entre otras.

Se estima que el mercado crece, anualmente, entre un 5 y un 7 %, en parte, debido a la flexibilización de las normativas de muchos países. El sector, además, ha dejado de ser un nicho de pequeños negocios familiares para adaptarse a las reglas de la sociedad de consumo.

En España, cinco grupos funerarios se reparten el 33 % de todos los entierros y cremaciones del país. Para tener cierta visión panorámica: el total de empresas registradas que ofrecen estos servicios a nivel nacional supera los 1.100 negocios.

Los propietarios familiares se están jubilando, afirmaba Björn Wolff, de Mymoria GmbH, para Bloomberg, y las grandes empresas van absorbiendo su cartera: algo que ocurre en Alemania, y también aquí.

En esta línea, no es raro que grandes grupos de capital privado, compren crematorios y centros funerarios, por toda Europa. Funecap Idf SAS, por ejemplo, ha gastado alrededor de 1.000 millones de euros para comprar más de 300 crematorios y centros funerarios.

(I've Had) The Time of My Life

Si atendemos a las razones de este auge, observamos que se trata de una industria muy atractiva por varias razones. La primera, es el envejecimiento poblacional en Europa, donde uno de cada cinco europeos tiene más de 65 años; en 2050, este porcentaje ascenderá del 20 al 30 %.

Además, a diferencia de otras regiones, Europa carece del espacio de otros continentes para enterrar a sus muertos, lo que explica el incremento (necesario) de las cremaciones. De igual modo, a diferencia de sociedades más religiosas, los tabúes sobre la incineración parecen ya cosa del pasado para una amplia mayoría de ciudadanos.

Y, por último, aunque (dicho así) resulte poco humano, el flujo de caja es más fiable que en otros sectores: es sencillo predecir el número de muertes anuales y se prevé una clara tendencia a medida que envejezca la generación de los "boomer".

En varios medios, se ha señalado que los crematorios no son una nueva "fiebre del oro". Requieren de inversión notable y el mantenimiento de equipos costosos, pero sí es cierto que permiten una rentabilidad adecuada.

Desde luego, lo que parece claro es que, en el sector, no se olvidan de nada, pues incluso la chatarra metálica (los dientes de oro o las prótesis de titanio, cromo o cobalto) se recicla. Algo que es legal, pero que debe ser notificado a las familias, y que, a menudo, trae cierta controversia asociada.

Como decía la famosa canción de Dirty dancing, I've Had the Time of My Life (he tenido el mejor momento de mi vida), quedémonos con eso, incluso cuando la fiesta termine, y las funerarías sigan haciendo negocio... Al fin y al cabo, siempre han estado ahí, en parte, porque saben bien cómo adaptarse a los tiempos, ¿o no?

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