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Recesión hace olvidar la crisis alimentaria

Recesión hace olvidar la crisis alimentaria
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Antes que se diera inicio a la gran crisis financiera en agosto de 2007, vivíamos uno de los más crudos rebrotes inflacionarios con las alzas desproporciadas del trigo, el arroz, el maíz y la leche. La demanda por estos productos alimenticios que impulsaron China e India desde fines de 2006. provocó un desequilibrio que elevó los precios a las nubes. La FAO llegó a temer una crisis alimentaria global, y culpaba a la ONU por no haber tomado previsiones. El posterior desplome de la economía mundial, con su caída general de la demanda, condujo a un repliegue en los precios de los alimentos. Un repliegue que en algunos casos se hizo excesivo.

En la conferencia de la FAO realizada en Roma el año pasado sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, 44 jefes de Estado ofrecieron 22.000 millones de dólares para contribuir a la lucha contra el hambre. La declaración que se hizo en esos momentos consideró como “urgente” ayudar a los países en desarrollo y a las economías en transición, a invertir más para desarrollar su producción agrícola y alimentaria y así atenuar los ciclos del mercado. Sin embargo, apenas 2,5 millones de dólares han sido efectivamente cedidos hasta el día de hoy. De ahí la importancia que tendrá la nueva cumbre de la FAO que a partir de este miércoles 8 se realizara en L’Aquila, Italia, donde por cierto el menú más importante volverá a ser la seguridad alimenticia de los más pobres. Pero, ¿se tomarán en serio esta vez los compromisos? El año pasado no se llegó a acuerdo en ninguno de los temas claves como los biocombustibles, los subsidios agrícolas que imponen los países industrializados, y los límites de cuotas al comercio.

Gran parte de las políticas dictadas por el FMI y el Banco Mundial han sido responsables de esta situación al obligar a los países a abandonar su producción interna de alimentos para cultivar productos de exportación como algodón, café o granos para el biocombustible. Se quitan así tierras para el cultivo de los alimentos básicos, para destinarlas a la plantación de productos exportables.

En ese sentido, la declaración de Jacques Diouf, Director General de la FAO, emitida a mediados de junio, señaló que por primera vez en la historia de la humanidad más de mil millones de personas están desnutridas y muriendo de hambre, vale decir, un sexto de la población mundial, tal como reseñó mi compañero Onésimo en La sexta parte de la población mundial sufre desnutrición. Esta cifra récord supera en más de cien millones a la entregada a fines del año pasado, cuando los subnutridos llegaban a 900 millones. El tema es cadente. La crisis económica mundial que atraviesa el mundo nos ha hecho olvidar que la crisis alimentaria es un tema que no ha sido resuelto, y que está ahí, a punto de provocar un nuevo estallido.

Más información: En El Blog Salmón: La sexta parte de la población mundial sufre desnutrición Imagen l bgilliard

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