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El SOS del Popular: se confirman los peores temores

El SOS del Popular: se confirman los peores temores
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El Banco Popular ha dicho basta. La entidad se ha soltado las cadenas esta semana y ha anunciado el primer ERE de su historia, por el que reducirá su plantilla en alrededor de 3.000 personas y cerrará unas 300 oficinas. La entidad capitaneada por Ángel Ron ha lanzado su particular llamada de auxilio por medio de un recorte de personal que nos retrotrae a lo peor de la crisis financiera, cuando el número de oficinas bancarias menguaba a cada minuto.

Y es que Popular ya lleva tiempo lanzando señales de aviso acerca de su delicada situación. La entidad nunca se ha recobrado del agujero que le causó el estallido de la burbuja inmobiliaria, por su elevada exposición al ladrillo, y parece que todo lo que ha hecho desde entonces para atajar esos problemas ha sido en balde.

Como ya contábamos por aquí cuando el banco anunció su ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros, esta operación ponía al descubierto que las cosas no andaban bien. Porque a Popular todavía le quedan 27.000 millones de activos tóxicos, una losa demasiado pesada para su negocio en un contexto desfavorable para la banca, que se está viendo impactada por la drástica caída de los tipos de interés, que no hace más que reducir sus márgenes. Es decir, los bancos ganan ahora menos dinero por prestarlo, lo que en este caso ha puesto en jaque el modelo de negocio tradicional.

Ahora, este ERE no hace más que confirmar lo que ya avanzábamos: la situación de Banco Popular es grave, por lo que no le ha quedado otro remedio que reducir su tamaño si quiere lograr algo de rentabilidad, pues a día de hoy es incapaz de conseguirla. Para ello, despedirá empleados, cerrará sucursales, limitará los horarios de apertura de las que tengan menos clientela y simplificará su operativa.

La tijera del nuevo CEO

Este plan de ajuste, que ha sido bautizado como Plan de Optimización Operativa, es fruto del nuevo consejero delegado del banco, Pedro Larena, que cubre así la vacante que dejó libre Francisco Gómez. Con esta estrategia, el banco espera ahorrar 175 millones de euros, si bien esa cantidad se antoja algo escasa si se tienen en cuenta los problemas que la entidad admite tener.

Porque según el propio banco, además de los activos tóxicos que aún acumula, su principal hándicap son los elevados costes que soporta para alimentar su estructura, sobre todo en un entorno en el que la banca digital cada día se apropia de más terreno. Actualmente Popular tiene alrededor de 2.000 oficinas en toda España, muchas de las cuales no son rentables y se cerrarán en los próximos meses.

Además, es necesario que se simplifiquen procesos y todo fluya al entorno digital, que será en el que acaben desarrollándose la práctica totalidad de las operaciones financieras en un futuro muy cercano. Esto ha obligado a los bancos a replantear su negocio, y es algo en lo que Popular ya va tarde, y además con el hándicap de que arrastra una cartera de créditos inmobiliarios fallidos demasiado abultada.

¿Qué le pasa a la banca?

La de Popular es, sin duda alguna, la situación más grave del mercado financiero español, si bien no se puede decir que el resto de la gran banca esté en su mejor momento. Es un hecho que está mucho mejor que de donde viene, pero no todo es tan bonito como nos han hecho creer.

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Pues al ERE de Popular se suman este año el del Santander, Liberbank, Catalunya Banc y Banco Ceiss, dejando el saldo de empleados del sector que la crisis se ha llevado por delante en 83.000 desde el año 2008. Y la tendencia es decreciente, pues, como ya hemos comentado anteriormente, el entorno digital hará que cada vez haya menos oficinas físicas, con lo cual se necesitará menos mano de obra.

Además, a la banca le está costando ganar dinero en el entorno actual de tipos de interés ultrabajos, algo que ya se ha visto reflejado en sus resultados de la primera parte del año. Prestar dinero ya no es tan rentable y la caída de márgenes está siendo brusca teniendo en cuenta que se viene de una burbuja de tipos. Además, los bancos ahora tienen una competencia que seguro no esperaban: las fintech, que están revolucionando el sector y que pueden arañar buena parte del negocio tradicional.

Por ello, con este panorama las señales de auxilio que está lanzando el Popular pueden ser solo el principio de un SOS colectivo de la gran banca.

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