
Desde un tiempo atrás, les he venido diciendo en estas páginas que la inversión en materias primas ha venido a suplir a la que se realizaba en el ladrillo, en bienes raíces, en deuda corporativa, acciones, etcétera. Logrando calentar su mercado hasta el punto de que en lo que llevamos del año 2011, los fondos de inversión que han invertido en este subyacente, se han convertido en las inversiones más rentables.
Aunque muchas sociedades de inversión afirman que la inversión en materias primas forma parte de una estrategia de cobertura ante la escalada de los precios, en gran parte auspiciada por el propio encarecimiento de estos y que arrastra al resto de la economía, en la práctica se ha convertido en una ‘golosa’ opción de inversión que se retroalimenta del encarecimiento de los alimentos, de las fuentes de energía, y en particular del incremento del precio del petróleo tras la convulsión de los países del norte de África.



