La excepcionalidad ibérica o por qué España y Portugal son una isla energética

La excepcionalidad ibérica o por qué España y Portugal son una isla energética
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El Gobierno de Pedro Sánchez logró un hito la pasada semana en Europa en un momento muy complicado para la economía española y la mundial por las consecuencias de la guerra en Ucrania. La UE le ha dado luz verde, junto con Portugal, para intervenir temporalmente el mercado energético con el objetivo de dar un respiro a los ciudadanos, que estamos pagando la electricidad más cara de la historia.

Se trata de un acuerdo histórico que permitirá a España y Portugal tener unas reglas de juego diferentes al resto de los 27 para poder regular el mercado eléctrico y que la factura empiece de una vez a bajar. Eso sí, no será ya. Primero España debe enviar sus medidas a la UE y esta debe aprobarlo, por lo que el Ministerio de Transición Ecológica estima que se puedan poner en marcha las medidas en un plazo de un mes.

Europa ha tratado a España y Portugal como la "excepción ibérica", pues son los países cuyos ciudadanos más están pagando por la energía debido al encarecimiento del precio del gas (que marca el precio de la electricidad en nuestro mercado).

Pero, ¿por qué esto es así? ¿Por qué? se considera que ambos países forman una "isla energética"?

Lo que implica ser una isla energética

Como hemos escuchado estos días en los medios y tanto se ha repetido, la UE considera a España y Portugal una "isla energética", una excepción respecto al resto del continente. Pero, ¿cuál es el motivo?

Y esto es porque la Península Ibérica tiene muy poca capacidad para intercambiar energía con el resto de países europeos, es decir, es como si estuviera aislada. Y esto es porque geográficamente solo está conectada con el resto por los Pirineos, lo que hace que el intercambio de gas y energía sea complicado.

Además, escasean las líneas y subestaciones eléctricas que facilitan el intercambio, es decir, las vías de llegada de la energía a España, por lo que aunque tecnológicamente está preparada para ello, le falta infraestructura. De hecho, España solo tiene cinco enganches eléctricos con Francia, muy por debajo del nivel de interconexión del 15% respecto a su nivel de producción eléctrica que recomienda la UE.

Un mercado interconectado es mucho más seguro y, además -y aquí está la clave-, con más competencia, lo que permite que se puedan tener precios más bajos. Pero como estamos en una isla energética, la competencia es menor y los precios más elevados.

Y, para rematar, solo tenemos un gaseoducto que conecta con los Pirineos. Por lo tanto, vemos claramente que estamos en una situación de "aislamiento" que nos deja en peores condiciones energéticas que al resto.

Por lo tanto, es de evidente necesidad una solución ad hoc para este problema, la cual debe bajarnos los precios eléctricos sin alterar el libre mercado de la UE. Las próximas semanas, pues, serán decisivas para dar con medidas que cumplan con ambas cosas.

Y no solo eso, España debe buscar medidas a largo plazo que integren realmente nuestro mercado eléctrico al europeo para que esta situación tan penosa que ahora vivimos no se repita.

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