Ayer me comprometí en los comentarios de este post a “aconsejar” qué hacer con el premio de la lotería de Navidad. Pues bien, partiendo de la base que no se pueden dar nunca consejos generales de inversión a ninguna persona sin conocer su perfil económico, formativo y financiero de manera prevía, si voy a dar unas pinceladas sobre algunas decisiones económicas para destinar el premio de la lotería de Navidad.
- El primer consejo que yo daría siempre es no dividir el premio obtenido (supongamos 400.000 euros) y destinar como mucho un 5% del premio a caprichos o compras materiales y regalos (hablamos de 20.000 euros que ya es una cifra considerable para este capítulo).
- El segundo consejo, no amortizar la cantidad pendiente de la hipoteca si se tiene un préstamo con unas condiciones financieras interesantes y podemos afrontar las cuotas con tranquilidad sin tener en cuenta el dinero recibido por el premio. Es decir, si mi hipoteca está a euribor + 0,5% por ejemplo y sin suelo, ahora mismo estaría pagando un tipo de interés inferior incluso a la inflación y la renta fija por ejemplo, está dando intereses mayores. Amortizar en este caso, es un error de libro.



El economista estadounidense Paul Krugman ha ganado el premio Nobel de Economía, según ha dado a conocer hoy la Real Academia Sueca de las Ciencias. Paul Krugman es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, y también es un famoso columnista del diario New York Times. Otro detalle a tener en cuenta es que desde hace un año tiene un blog, que actualiza bastante a menudo. Ya 
Es algo que se suele comentar en los circulos de los profesionales del Marketing y de las Ventas. Los clientes suelen justificarse sistemáticamente con que sus elecciones suelen ser racionales. Y muchas veces las empresas les hacen caso (se les olvida, que como diría el Dr. House, sus clientes siempre mienten). Y así se esmeran en variables como el precio, el producto, la distribución, etc…una serie de factores totalmente medibles, racionales, objetivos. Pero luego va la realidad y te acaba demostrando que el proceso de compra es sumamente irracional en la mayoría de los casos. Y es que lo emocional, lo sentimental, los miedos, en una palabra, lo irracional anega esas decisiones de compra. Y el profesional del sector que olvida eso esta K.O.


