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No Logo: un clásico del movimiento antiglobalización

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Hacía tiempo que no hacía una reseña de un libro en el blog, ya la verdad es que ya era hora. Sin embargo esta vez no me decanto por una novedad, sino por un libro que tiene ya diez años. Se trata, ni más ni menos, de No Logo, escrito por Naomi Klein.

Este libro nació con la intención de criticar a las marcas, por la tendencia que hemos visto en los últimos 30 años de separar lo que es la marca del producto en si. El libro relata como esto significa invertir mucho dinero en marketing y deslocalizar la producción, dejando paro en occidente y condiciones laborales de semi-esclavitud en los países en desarrollo.

Por todo ello el libro es un símbolo del movimiento antiglobalización. No sé si muchos lectores se acordarán de que antes del 11-S hubo bastantes revueltas de este movimiento en reuniones de líderes internacionales. De hecho recuerdo a un diario español sacar en portada algo así como “La antiglobalización se erige como el movimiento del siglo XXI”. Menuda vista. El terrorismo lo cambió todo.

Y este libro precisamente apunta en dicha dirección. El movimiento, sin embargo, se quedó en nada debido al terrorismo, que copó todas las preocupaciones de la sociedad y cerró filas entorno al sistema capitalista frente a las amenazas externas. El libro es anterior al 11-S, y por tanto no refleja esta nueva realidad, aunque un epílogo de la edición que he leído sí que recoge esto, pero es de principios de 2002 y creo que está algo desfasado.

Es cierto que el libro presenta una situación que se está viendo en occidente. Las grandes marcas cada vez son más una idea, y la producción no es algo que les interese. Por ello subcontratan la producción a empresas en países en desarrollo que no tienen condiciones laborales aceptables. El libro presenta una visión muy pesimista, diciendo que al contrario de lo que pasó con Japón y Corea del Sur en los años posteriores de la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtieron en los grandes productores mundiales, ahora las condiciones laborales y la economía de los ciudadanos de los países en desarrollo no mejora.

La visión que aporta, aunque algo extrema e idealista, me parece interesante. Debemos ser consumidores responsables, aunque esto es cada vez más difícil (¿cómo saber cuáles son las condiciones laborales de los fabricantes de los productos que compramos si casi todo lo que está a la venta se fabrica en países en vías de desarrollo?). Y expresa sus dudas sobre las bondades de la globalización, el marketing y las colaboraciones público-privadas.

Creo que es un libro necesario de leer aunque se esté radicalmente en contra de lo que dice, ya que está muy bien documentado y no son simple opiniones sin sustento.

Imagen | kalamita

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