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Una familia es dueña de medio Londres y no son los Windsor, aunque sean íntimos

Grosvenor
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Javier J Navarro


En un mundo donde el dinero suele brillar a través de cifras en pantallas de Bloomberg, hay fortunas que siguen ancladas en tierra firme: precisamente, en miles de acres y edificios emblemáticos. La familia Grosvenor, titulares del ducado de Westminster, es probablemente la más rica de estas dinastías hereditarias. Su historia combina orígenes medievales, riqueza inimaginable y una cercanía con la realeza británica que sigue dando que hablar.

 

Un Legado que Comenzó con una Fortuna por Matrimonio

Los primeros Grosvenor entraron en Reino Unido con la invasión normanda, en el año 1066. Entonces ya eran una familia destacada, pero la riqueza de este linaje se remonta a 1677, cuando Sir Thomas Grosvenor se casó con Mary Davies, heredera de terrenos al oeste de la City de Londres que en aquel entonces eran pastizales y ciénagas. Esa tierra, décadas después, se transformó en los lujosos barrios que hoy conocemos como Mayfair, Belgravia y Pimlico. Lo que entonces era campo pantanoso se convirtió en el corazón inmobiliario del Reino Unido, una jugada que, con el paso de los siglos, afianzó su riqueza familiar.

Desde ese momento, los Grosvenor mantuvieron la propiedad del suelo y no solo de los edificios, una distinción clave que ha convertido sus rendimientos en un flujo constante de ingresos que casi ninguna otra familia en Europa posee. No obstante los Grosvenor son ricos en activos, pero no tanto en efectivo. Están registrados en Reino Unido y afirman pagar los impuestos. No pagaron el impuesto de sucesiones del 40%, pero pagan durante 10 años el 6% del valor de sus activos. Si hubieran tenido que pagar, hubiera supuesto una deuda con la hacienda de su majestad de 3.400 millones de libras.

Hay que especificar que en Reino Unido cuando uno compra un inmueble tiene dos opciones, la primera es el “freehold”, que es disponer de la propiedad libremente como se entiende. La segunda es el “leasehold”, alquileres a largo plazo que se acaban revertiendo pasado un tiempo (tal vez 99 o 200 años). Lo que se suele hacer es negociar un nuevo alquiler para un periodo largo. Los Grosvenor por ejemplo tienen el freehold de algunas propiedades sobre las que han establecido un leasehold, como es el caso de la antigua embajada de EEUU, que tenía un leasehold de 999 años. Puede parecer mucho, pero la familia Grosvenor piensa en siglos.

 

El Ducado de Westminster: entre nobles y emperadores de los bienes raíces

El título de Duque de Westminster fue creado en 1874 en reconocimiento al crecimiento social y económico de la familia (que antes habían sido marqueses y condes). Desde entonces, los ducados han ido heredando no solo el título, sino un imperio que combina:

  • Más de 300 acres (más de 121 hectáreas) en las zonas premium de Londres, incluidos vastos sectores de Mayfair y Belgravia.
  • Propiedades en más de 60 países, con más de 1.500 activos fuera del Reino Unido (actualmente en re-organización).
  • Riqueza estimada en más de 10.000 millones de libras, que sitúa al actual duque entre los mayores terratenientes del mundo. 

La familia, a través de su empresa Grosvenor Group, sigue siendo un actor influyente en el inmobiliario premium de Londres y de otros muchos lugares del mundo. El grupo está diversificando su modelo tradicional: además de bienes raíces urbanos, invierte en tecnología agrícola (food & agtech), gestión rural y nuevas estrategias de desarrollo sostenible.

 

Movimientos estratégicos mantienen el crecimiento

A pesar de la fortaleza histórica, el grupo no es inmune a las fluctuaciones del mercado. En años recientes:

Vendió una participación de 306 millones de libras de su histórico patrimonio de Mayfair al fondo soberano de Noruega, manteniendo la gestión mientras libera capital para nuevos proyectos.

Retornó a la rentabilidad tras un 2023 complicado, con altos índices de ocupación y un pipeline de desarrollo valorado en miles de millones.

Algunos activos han sido vendidos como parte de una reorganización internacional de activos, como la venta del edificio MB One en La Moraleja (Alcobendas, Madrid) y otros activos en España.

Este enfoque estratégico, en el que combina venta de participaciones selectivas, retención de activos clave y expansión en nuevos sectores a la vez de deshacerse de lo no estratégico, explica por qué el legado Grosvenor continúa creciendo sin sacrificar control ni prestigio.

 

Un joven duque cercano a la familia real británica

La relación de los Grosvenor con la monarquía va más allá de títulos y capas ceremoniales. El actual 7.º Duque de Westminster, Hugh Grosvenor, no sólo heredó un imperio, sino que también es amigo íntimo de la familia real británica. Es padrino del príncipe George (hijo del príncipe William y heredero al trono) y ahijado del rey Carlos III

En 2024, Hugh se casó con Olivia Henson en una ceremonia que reunió a figuras destacadas de la aristocracia y la nobleza británica,con presencia, por ejemplo, de Guillermo de Gales como padrino y de otros miembros de la realeza como invitados (dejando de ser el soltero más deseado del Reino Unido).  Más recientemente, la pareja anunció el nacimiento de su primera hija, Cosima Florence Grosvenor, noticia que fue incluso comunicada oficialmente por la Casa Real británica.

Esta mezcla de amistad personal y vínculos institucionales con la monarquía refuerza la posición de la familia más allá de lo económico. Su nombre decora muchos lugares de Londres, como símbolo de prestigio.

 

¿Qué Hace a los Grosvenor una familia que nunca baja de nivel?

La respuesta está en su adaptabilidad y visión a largo plazo

  1. Control del suelo en zonas clave de Londres que históricamente se han revalorizado más que prácticamente cualquier otro activo.
  2. Estrategias modernas de inversión que incluyen asociaciones con fondos internacionales y diversificación.
  3. Presencia global, con activos en Europa, América, Asia (Japón principalmente) y Australia, que protege contra ciclos regionales volátiles.
  4. Implicación social y filantrópica a través de fundaciones que buscan mejorar comunidades locales.
  5. Conexiones culturales y familiares con la monarquía actual, reforzando su estatus como una de las casas aristocráticas más influyentes del Reino Unido.


A diferencia de muchas fortunas que dependen de la tecnología o mercados bursátiles volátiles, el imperio de los Grosvenor sigue cimentado en el terreno más tradicional: el suelo urbano y rural. Pero lo que una vez fue pasto y pantano ha evolucionado en el centro financiero y social de Londres y más allá.

Hoy, los Duques de Westminster no sólo continúan expandiendo su influencia económica: también han tejido relaciones personales con la monarquía británica actual, haciendo de su historia una mezcla de historia del poder, estrategias empresariales contemporáneas y legado cultural.

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