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La indefensión de los accionistas minoritarios del Betis

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Me escribe un aficionado bético mostrando su preocupación por la situación económica, social y deportiva de su equipo. No es ningún secreto que la situación del equipo andaluz es delicada en los tres aspectos. Los resultados deportivos han empeorado en los últimos tiempos hasta el extremo de que en la actualidad ocupa la penúltima posición en la clasificación liguera.

Pero los problemas no son únicamente deportivos, el presidente del equipo ha sido declarado culpable de haber desviado fondos del Betis a una empresa de su propiedad. Se trata de una consecuencia de los acuerdos de la entidad verdiblanca para delegar la gestión en la empresa Tegasa. En sí no es algo censurable, incluso en una operación que se ha realizado en varias ocasiones en equipos argentinos.

El problema radica cuando la empresa gestora pertenece al presidente de la sociedad anónima deportiva existe el peligro, ahora confirmado, que perjudique al equipo en beneficio propio. Ojo, que no es criticable que alguien invierta en un equipo de fútbol para ganar dinero. Lo que sí es criticable es que el accionista mayoritario obtenga beneficios a costa de los accionistas minoritarios que suponen más del 35% del capital.

Con el fútbol se puede ganar dinero, pregunten en el Ciudad de Murcia o en el Manchester United. Los éxitos económicos y deportivos de un equipo no solo son compatibles, uno no contrarresta al otro, sino que lograr el éxito continuado en uno de ellos facilita obtener también un buen resultado en el otro. Aunque la mayoría de equipos españoles no lo ha logrado. Los accionistas minoritarios se han visto atrapados en las sociedades anónimas deportivas donde existen accionistas mayoritarios porque no pueden influir en la gestión ni pueden beneficiarse de los rendimientos económicos de sus equipos. Unos rendimientos que existen y que se muestran en casos como el anterior intento de venta del Betis, donde Lopera trataba de vender en treinta millones unas acciones que compró por cuatro millones. Dejando a los accionistas minoritarios sin posibilidad de obtener rentabilidad económica alguna y sin capacidad de elección ante el cambio de gestor.

Las dos principales causas de esta situación son:

  • El error cometido en la constitución de Sociedades Anónimas Deportivas en la desprotección de los accionistas minoritarios. Las SAD son las empresas con un mayor número de accionistas que se pueden encontrar fuera de la Bolsa. Los accionistas minoritarios de las empresas cotizadas cuentan con la protección de la legislación bursátil y de los órganos reguladores como la CNMV. ¿Por qué los accionistas minoritarios de las SAD no cuentan con ninguna protección equivalente?
  • Los aficionados y accionistas minoritarios no se han movilizado para proteger sus intereses económicos y sociales de la misma manera como sí lo han hecho ante el deterioro de la situación deportiva o ante sanciones que provocasen el descenso de sus equipos.
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