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La autarquia verde: la dieta de las cien millas

La autarquia verde: la dieta de las cien millas
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Hay palabras que han caído en desuso. Hoy, que vivimos en tiempos de la globalización sus opositores se definen como antiglobalización. No siquiera ellos hacen uso de un termino que hace años se vendía como positivos, como algo necesario, como una fortaleza: la autarquía. Y la autarquía, en el contexto en el que nos movemos es la política de un Estado que intenta bastarse con sus propios recursos.

Me he acordado de dicho termino al leer un post en Ladyverd acerca de la dieta de las 100 millas (160 kilómetros) Se trata de consumir únicamente productos producidos en un radio de 160 kms respecto al domicilio de cada uno, pues se considera que tienen más sabor, son mejores para el medioambiente, refuerzan la economía local de la comunidad y son más saludables. Vamos, una bicoca. ¿O no?

Tengo muchas dudas. Aun siendo consciente de que en muchas ocasiones los alimentos de allende los mares no dejan de llegar en condiciones mejorables, no puedo evitar pensar que detrás se esconde una burda maniobra proteccionista. en ultima instancia se busca beneficiar a los productores locales, productores que son mimados por el presupuesto de la UE y que se han convertido, ellos y su PAC, en un fortísimo lastre para el desarrollo de la UE. Y como son conscientes de que están perdiendo la batalla de la opinión pública con su saqueo de los fondos comunitarios prefieren un ataque indirecto, vía alimentar nuestra mala conciencia verde. Buena muestra de ello es como pretenden marginar con su movimiento a los distribuidores. Creo que está claro quien se esconde detrás de este cuento verde.

En ultima instancia se trata de cerrar, ya no con aranceles, si no con boicots privados, la puerta a los productos de los países no comunitarios y evitar la competencia. Esta estrategia nos conduce en ultima instancia a un doble gasto. La subvención de esta aristocracia verde y la de los países del Tercer Mundo, a los que preferimos tener subsidiados y que no compitan con nosotros, que se queden en sus 100 millas de mercado.

Supongo que los que defienden dichas prácticas no trabajan para ninguna empresa industrial o tecnológica que venda sus productos más allá de esas 100 millas. O quizás si, y pretenden que se los compren con el dinero de las ayudas comunitarias aquellos que no pueden pagarlos vendiendo sus productos no ecológicos (según su criterio).

Vía | Ladyverd
En El Blog Salmón | Iberdrola Renovables: La madre de todas las Operaciones Financieras, Francia vela por nosotros
Imagen | Sarihuella

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