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China no volverá al crecimiento de dos dígitos que facilitaron los excesos de la banca

China no volverá al crecimiento de dos dígitos que facilitaron los excesos de la banca
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PIB trimestral de China 2003-2013

Como anticipábamos la semana pasada, la economía china está en plena desacelaración económica. Esto fue confirmado ayer con el dato del Producto Interno Bruto de la segunda economía mundial: creció un 7,5 por ciento entre abril y junio, versus el 7,7 por ciento entre enero y marzo. Esta caída se explica no solo por el sombrío entorno de la economía mundial, sino también por la propia desaceleración de la producción industrial china dado que sectores de la industria como el acero o los paneles solares están sufriendo una fuerte contracción, pese a ser sectores directamente apoyados por el gobierno.

Como señalaba en el post anterior, la desaceleración del crecimiento en China ejerce un efecto de bola de nieve en el resto del mundo por el impacto que tienen las importaciones y exportaciones chinas. El resto del mundo deberá acostumbrarse a esta nueva situación, dado que China no volverá a crecer a tasas de dos dígitos. Estos niveles de crecimiento fueron posibles por los excesos de la banca y ésta está sufriendo su propio shock. El gigante asiático ha enterado cinco trimestres con un crecimiento inferior al umbral del 8 por ciento, y se estima que el producto interno bruto seguirá en descenso y terminará este año en el 7,3 por ciento, mientras el próximo año puede ser inferior al 6,9%. Si bien no se trata de un aterrizaje violento, la contracción continúa y los indicadores siguen en descenso mirando con nostalgia los guarismos de años anteriores. La caída de la producción industrial cayó al 8,9 por ciento en junio desde el 9,2 por ciento de mayo; la inversión en activo fijo cayó al 20,1% en junio desde el 20,4% de mayo, mientras la inversión total se redujo al 20,3% desde el 20,6% del mes anterior. Esta desaceleración china tiene un impacto creciente en las economías asiáticas, en los mercados emergentes y en las economías maduras como Australia o Alemania que también se favorecen de las importaciones chinas. El gigante asiático es hoy responsable del 13 por ciento del comercio mundial, en comparación al 5 por ciento de año 2005.

La disminución en el ritmo de crecimiento chino no hace más que confirmar que entramos en una fase de lento crecimiento económico. El gran problema es que aún hay muchas economías que no hicieron sus reformas, y están con alto desempleo y sin alternativas de recuperación. Y la única manera de resolver el tema del desempleo es con crecimiento en la economía real. Esto no es posible para los países europeos dado que en 6 años de crisis todas las acciones de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea han estado focalizadas en rescatar y sanear a la banca.

Es justamente ésto uno de los tópicos que enfrenta hoy la economía china. Gran parte del crecimiento de los últimos años estuvo impulsado por una banca que se excedió en su apalancamiento y generó la gran burbuja inmobiliaria china. Como ahora sufre el proceso inverso de desapalancamiento en paralelo a la contracción económica, China tiene la opción de transitar sin traumas hacia un umbral de equilibrio más moderado. El pinchazo de la burbuja y el asedio a la banca es el signo de una nueva fase y de una nueva China que no volverá a crecer a las históricas tasas que tuvo en las últimas tres décadas. Ahora será el mundo el que tendrá que adecuarse y buscar sus nuevos equilibrios ante una China que dejará de ser la gran locomotora del comercio mundial que crecía a tasas del 12% o 15 por ciento.

En El Blog Salmón | La burbuja inmobiliaria china eclipsa a todas las otras burbujas, La desaceleración China y su impacto en el comercio global

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