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El PSOE propone un impuesto especial a la banca, una mala idea

El PSOE propone un impuesto especial a la banca, una mala idea
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El lunes 8 de enero, el PSOE presentó un documento sobre la reforma del sistema de pensiones titulado "La apuesta socialista por el sistema público de pensiones". Este documento analiza el déficit estructural del sistema de pensiones en los últimos años y propone una serie de medidas para cubrirlo.

La propuesta socialista se basa en mantener el gasto en pensiones (revalorización con el IPC), racionalizar otras partidas de gasto para que las cotizaciones sociales no soporten el coste de otras políticas ajenas al propio sistema de la Seguridad Social y finalmente, incrementar los ingresos del sistema.

En relación a "incrementar los ingresos del sistema", el documento únicamente hace referencia a una “cesta de nuevos impuestos” que argumentan que tendría un "carácter excepcional" y con una capacidad recaudatoria estimada de 2.745,28 millones de euros anuales.

¿Qué ha propuesto Pedro Sánchez?

El documento del PSOE publicado sobre la reforma del sistema de pensiones no hace referencia alguna sobre qué impuestos había que instaurar en esa "cesta de nuevos impuestos". Sin embargo, el martes, el Secretario General de la formación, apostó por más impuestos a la banca.

La medida en concreto es establecer un recargo del 8% sobre la base imponible en el Impuesto de Sociedades de la banca. La perspectiva de recaudación de este impuesto sería de 860 millones de euros al año, según el Secretario de Política Económica y Empleo del PSOE, Manuel Escudero.

Esta medida se anunció junto a otra tasa para las transacciones financieras tendrían una capacidad de recaudación valorada en alrededor de 2.000 millones de euros en total. Por lo que se esperaría a que el PSOE hiciera una nueva propuesta vinculada a esos millones de euros de recaudación que faltarían para alcanzar el objetivo de 2.700 millones que se reflejan en su documento.

¿Cómo se ha justificado esta propuesta impositiva? Pedro Sánchez ha argumentado que “Si los españoles contribuyeron con el sudor de su frente al rescate de la banca en nuestro país, es justo que, ahora la banca, ayude a sostener el sistema público de pensiones”.

¿Por qué es una mala idea más impuestos sobre la banca?

La propuesta del PSOE tiene todos los ingredientes necesarios para satisfacer al sector de la izquierda ya que por un lado, es una medida planteada contra los bancos y por otro lado, contiene un carácter finalista... Sostener el sistema de reparto de las pensiones.

¿Pero es lo más adecuado reforzar los impuestos a la banca? Hay que tener en cuenta que la banca es el negocio más regulado del mundo y especialmente la banca europea, eso implica que, a nivel comparativo, los costes de estructura tienden a ser mayores por los requisitos regulatorios, lo que impacta finalmente a su capacidad competitiva y en consecuencia, a la rentabilidad del sector.

bancos

Supongamos que se establece ese recargo en el impuesto de sociedades del 8%. El efecto de esa medida sería que la entidad bancaria vería reducido su beneficio neto por el efecto impositivo y por lo tanto, los accionistas verían una reducción del dividendo anual.

En este escenario, el banco debería buscar aquellos ingresos que les permitan compensar el efecto fiscal del recargo en el impuesto de sociedades y conseguir mantener sus beneficios o la evolución de los mismos en los siguientes ejercicios.

Para ello, la entidad bancaria tendría dos opciones mayoritarias. La primera de ellas sería ampliar el margen de interés, lo que se traduciría en créditos más caros o bien una remuneración de los depósitos aún más baja que la existente. Y la segunda medida sería incrementar el importe de las comisiones netas que es la segunda partida de mayor relevancia de los ingresos en las cuentas de resultados.

Si hablamos de créditos más caros, depósitos con una remuneración menor o un incremento del nivel de comisiones, estamos diciendo que esta medida finalmente traslada su impacto a la clase media, pagando de su bolsillo esta subida de impuestos que plantea el PSOE.

Por lo tanto, el argumento que utiliza el Secretario General del PSOE para justificar este impuesto es incorrecto, pues no será la banca la que “ayudará” sino serán los pequeños depositantes o los solicitantes de crédito los principales perjudicados de esta medida.

Pero el impuesto sobre las transacciones financieras es una buena medida ¿o no?

La otra gran propuesta del PSOE de esa "cesta de impuestos" es el impuesto a las transacciones financieras (ITF), la conocida como Tasa Tobin. Sin embargo, los antecedentes históricos de esta medida no han sido especialmente positivos tanto por la repercusión en el volumen negociado sobre los valores afectados como por las perspectivas recaudatorias.

Itf Ya1

En el año 1984, Suecia introdujo una tasa del 0,5% sobre la compra y venta de acciones lo que suponía un 1% para la operación de entrar y salir del mercado, una tasa que en el año 1986 se llegó a duplicar. El apetito fiscal no quedó ahí y es que en el año 1989 se introdujo un impuesto sobre las transacciones de valores de renta fija del 0,02% o del 0,03% que dependían del vencimiento del título.

Los resultados de estas medidas fueron un desastre ya que se produjo una migración de la actividad financiera de Suecia hacia el extranjero a raíz de la introducción de estos determinados impuestos, lo que supuso también la caída del volumen de negociación de los títulos de deuda pública suecos, ya que los inversores procedieron buscar aquellos títulos que se estaban sometidos a estos impuestos.

Finalmente, Suecia reculó eliminando este gravamen sobre los instrumentos de renta fija en 1990 y el que se aplicaba el resto de activos en el año 1991, lo que demostró ser un fracaso en toda regla.

Tenemos ejemplos mucho más recientes como Francia que instauró en 2012 un gravamen del 0,2% sobre las operaciones de compra y venta de las acciones de empresas que tuvieran sede en su país y aplicable a aquellas compañías cuya capitalización bursátil estuviera por encima de los 1.000 millones de euros.

Debido a que los objetivos recaudatorios no fueron satisfechos con este impuesto -se recaudó la mitad de lo previsto-, en 2017 entró en vigor un incremento del 50%, por lo que la tasa pasó del 0,2% hasta el 0,3% actual.

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