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La burbuja de crédito global y sus consecuencias

La burbuja de crédito global y sus consecuencias
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La explosión de la burbuja crediticia no sólo nos ha arrastrado a la primera gran recesión mundial desde los años 30, sino que ha dejado al descubierto todas las debilidades y vulnerabilidades de un modelo económico basado en la deuda. Es justamente esa enorme carga de deuda la que lastra y debilita la recuperación, dado que el desempleo global, como fue advertido en La caída de un avión en llamas, llega al 10%, lo que indica 240 millones de personas sin empleo, en términos oficiales. Aunque ciudades como Detroit acusan un desempleo del 50%. Por eso que no sorprende que a las 40.000 personas que viven en albergues en la ciudad de Nueva York por la pérdida de sus viviendas, haya que añadir las 3.000 personas que viven en la calle, como apunta este reporte de The New York Times, más del doble que a principios de la crisis. Y esto ocurre en la primera economía del planeta.

Esto nos muestra que el estallido de la burbuja del crédito es sólo una de las aristas de un problema que abarca muchos otros ámbitos como el cambio climático, la crisis petrolera o la crisis alimentaria. La crisis sistémica da cuenta de un modelo de desarrollo que por beneficiar a unos pocos, ha quedado totalmente obsoleto.

    <p>El fuerte apalancamiento desatado en el período del falso auge económico, ha provocado la reacción inversa que es el desapalancamiento, como un largo proceso de reducir la deuda generada en esas auténticas <strong>tres décadas de derroche</strong>. Los datos históricos dan cuenta que tras un largo período de apalancamiento (esto es acumulación de deuda), sobrevienen largos períodos de desapalancamiento asociados a las crisis financieras. </p>

Estos períodos de apalancamiento vinculados al auge del crédito, al vigor de la banca y a la virilidad de los mercados, constituyen el sueño de esa utopía centrada en el laissez-faire y la mano invisible. Nadie podrá argüir después de esta crisis que la “mano invisible” tiene algún asidero real, y hasta Adam Smith mostraría su indignación frente al abuso de los fanáticos del libre mercado.

Las herramientas para detectar la acumulación insostenible de apalancamiento existen desde hace tiempo (si alguien gana 10.000 euros, ¿se le puede prestar si gasta 30.000?), Pero tanto el oportunismo político como el optimismo práctico hicieron vista gorda al problema dada la fe ciega de la autorregulación.

Como señalan Carmen Reinhardt y Kenneth Rogoff en su libro Esta vez es diferente, ocho siglos de crisis financiera, el actual episodio de desapalancamiento puede prolongarse entre 6 o 7 años para comenzar a reducir la proporción de la deuda con respecto al PIB en un 25%. El período de vacas flacas está comenzando y así lo demuestran las cifras de caída en el consumo. Y Usted tiene todo el derecho a preguntarse ¿Cuándo fue el período de las vacas gordas? La respuesta está en cuando los bancos le ofrecían el oro y el cielo y Usted cayó en la trampa de recibirlos hinchando más la burbuja.

Imagen | h.koopdelaney

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