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Ejercicio, dieta, piel sobrante y economía

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Cada vez veo más evidente la relación que hay entre la buena forma física y la buena marcha de una economía. Ambas cosas requieren disciplina y que hagamos las cosas bien, saber lo que estamos haciendo. Lo mismo sucede con la economía y a salud, es que hay muchas ideas equivocadas y muchos charlatanes que ofrecen milagros.

En nuestro fondo profundo lo que queremos oír es que hay un camino fácil para hacer las cosas. No queremos sufrir, queremos que todo nos venga rodado. Es hace que los charlatanes y timadores siempre tengan un camino abierto. Por eso triunfan aquellos que nos vende crecepelos, y eso suele ser a lo que muchas veces la publicidad intenta llamarnos en nuestro interior para vendernos el producto que sea.

Llevo varios años intentando que mi última entrada sea una reflexión sobre la economía. He hablado sobre la oportunidad que tuvo el PP de hacer las cosas a su manera tras las elecciones o sobre el exceso de burocracia, hoy toca un tema distinto.

Ejercicio, dieta y economía

Como he comentado cada vez el buen estado físico me parece más parecido al de la economía. Tenemos una dieta, que es más o menos lo que gastamos respecto a lo que ingresamos y tenemos un ejercicio, que es lo que somos capaces de producir gracias a nuestra entramado institucional, capital físico y humano, nivel tecnológico y marco regulatorio.

Cuanto más ejercicio hacemos, más podemos comer para luego gastar. El multilaureado Michael Phelps en su época ingería doce mil calorías diarias. Algo normal, y necesario, por todo el ejercicio que hacía en la piscina. Eso sí, luego en las olimpiadas de Pekín batió a todos y se llevó una buena cantidad de medallas de oro a casa.

En cambio si hacemos poco ejercicio, tenemos poca masa muscular cualquier tontería que comamos es muy probable que nos engorde, un montón. La deuda será lo equivalente a la grasa, y llevamos varios años engordando a lo bestia. Estamos superando el 100% del PIB, todavía no sabemos dónde está el punto en el que nos puede dar un infarto o ahogarnos en nuestra propia manteca.

Dietas milagro vs ejercicio

Coma todo lo que quiera y no engorde. Eso es lo que nos ofrecen las dietas milagro. Pero en la práctica tenemos que las dietas milagro no son más que decirte que si comes tal o cual cosa, no engordarás. En la práctica muchas dietas milagro no son más que falacias. Por ejemplo hace unos años estaba muy de moda la dieta Dukan, un médico francés que nos ofrecía adelgazar a cambio de comer ciertos alimentos. Luego sucede es que el propio Duakn fue expulsado del colegio de médicos de París por promocionar una dieta que era perjudicial para el cuerpo humano

En el fondo lo que no queríamos oír es que es necesario reducir nuestro consumo de calorías, pasando hambre o comiendo cosas menos apetecibles y/o hacer ejercicio físico si lo que queremos hacer es perder peso. Lo que sucede es que eso cuesta trabajo y nos hace sufrir, y por supuesto no queremos oír eso. Queremos una dieta milagrosa que nos lo solucione todo. El ejercicio tampoco nos gusta. hay personas a las que les cuesta menos hacer ejercicio que reducir su consumo de calorías mientras que hay otros a los que nos cuesta menos reducir las calorías que hacer ejercicio. En todo caso da igual, si no queremos reducir los gastos por un lado ni mejorar nuestra economía aumentando la productividad, seguiremos engordando y quedándonos cada vez peor (más endedudados). Por muchos milagros que se nos prometan o por muchas resoluciones de año nuevo que hagamos.

¿Qué sucede? Que decirle a la gente que las cosas son duras no vende libros, no vende asesoría online, no vende suplementos,, no invita a dar conferencias. No consigue dar un seminario de un día en un hotel en el que la gente pague buenas cantidades por asistir. En el fondo eso ya lo sabemos, si queremos reducir nuestro peso.

Un inciso, es que curiosamente algo parecido sucede en nuestra economía personal. En Actibva señalaron hace tiempo lo parecidos que son los maratonianos y los ahorradores. Unos se levantan a las cinco de la mañana a correr y otros se dedican a ahorrar y buscar ofertas a pesar de poder permitirse de sobra darse el capricho. Como bromeamos en un grupo de amigos sobre los tacaños: “¿por qué tengo el dinero? Porque no lo gasto”.

En el caso de las finanzas personales el ejercicio sería nuestro trabajo. Es más fácil ahorrar con dos mil que con mil euros mensuales. Y más fácil hacerlo con tres mil que con dos mil. Es importante elegir bien nuestra profesión si nos importa tener un nivel alto de gasto, o de ahorro (consejo obvio, pero que mucha gente no pone en práctica).

Piel sobrante

¿Se puede engordar y luego adelgazar? Por supuesto, muchos lo han hecho. De aquí viene el vídeo que acompaña esta entrada. John David Glaude es uno más de esos youtubers que a base de vídeos intentan conseguuir un medio de vida. En su caso, vendiendo su historia mediante la cual consiguió perder muchos kilos y desarrollar masa muscular (el sueño de muchos ex-gorditos de instituto).

Pero John sigue teniendo un recuerdo de cuando era obeso, un montón de piel en exceso. Es una cicatriz que le queda después de muchos años de comer en exceso. Años de malas políticas económicas pueden dar un resultado parecido. En Alemania por ejemplo sigue habiendo una diferencia abismal entre el Este y el Oeste.

Me preocupa que en los programas políticos que estoy leyendo últimamente, veo muy pocas referencias a dejar de comer calorías, sino a comer otro tipo de fuentes de alimentos. Como si cambiando el patrón de gasto se fuera a solucionar todo. No veo referencias a reconocer que se come demasiado o a hacer ejercicio. Digamos que parecen la mayoría un libro de dieta milagro en vez de un libro que de verdad nos explique cómo estar en forma (alimentación y ejercicio). Sobre todo porque no quiero que volvamos atrás y nos encontremos con piel sobrante.

Si queremos distinguir entre un charlatán y alguien que nos dice la verdad, la primera pista está entre el que nos dice que el camino es fácil haciendo X e Y y el que nos dice que el camino es duro y largo. Es cierto que existen charlatanes que nos pueden hablar de un camino duro, pero como he dicho, eso sólo es el primer paso.

En El Blog Salmón | Desde una torre de marfil

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