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Esta es la contabilidad del Partido Popular y si no le gusta, tenemos otra

Esta es la contabilidad del Partido Popular y si no le gusta, tenemos otra
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A raíz de la imputación de Acebes por el juez Ruz por las operaciones de la compra de las acciones de Libertad Digital, como datos que se extraen de los papeles de Bárcenas (si esos que son todo mentira salvo alguna cosa), el Partido Popular ha lanzado un fuerte desmentido y comunicado que acompaño al post.

La nota de prensa tiene su punto por su concreción; cuatro líneas de titular y una de explicaciones, por su sinceridad, porque si aparece otra cosa que parezca la contabilidad del PP, será de otros pero no del PP y por la cara dura que trasciende más allá del propio comunicado porque se destila un humor gilesco total de un asunto que tiene entre cero y ninguna gracia.

La contabilidad como documento único en la organización

Cualquier ente obligado a llevar contabilidad, puede llevar tantos registros auxiliares como quiera, pero tiene que presentar una contabilidad unitaria siempre. En el caso del PP, ya vimos en su momento que lleva contabilidades auxiliares por diferentes provincias y departamentos políticos pero que al Tribunal de Cuentas lleva la contabilidad consolidada de todos los entes como es lógico.

Ahora, según se extrae del procedimiento judicial que tiene Ruz encima de la mesa, existen movimientos financieros con origen en Génova, que no aparecen en dicha contabilidad. Eso implica que la contabilidad secundaria o contabilidad B que ya asoma la patita en el propio comunicado, sea de "otros", sino que es una contabilidad paralela de la propia organización que no se ha reflejado en la contabilidad a remitir al Tribunal de Cuentas.

Esta unicidad de la contabilidad, viene impuesta por la propia ley de financiación de partidos, que ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, pero que resumidos a los periodos de los papeles de Bárcenas, ya estaba vigente con la obligación de contabilidad consolidada.

Por qué la contabilidad B del PP no puede ser de otros

Existen precedentes en las empresas en las que los propios departamentos de contabilidad o financieros, han hecho mangas y capirotes con los ingresos de las empresas y si se han creado contabilidades paralelas de espaldas a los propios accionistas u órganos de administración (aquí un ejemplo en el que el PP también está metido en el charco). Un partido político no es una empresa pero la estrategia del PP apunta desde el principio de la aparición de los papeles de Bárcenas, a la estrategia de que el extesorero del PP es el único responsable y beneficiado por esa hipotética contabilidad B y que ellos, pasaban por allí y no sabían nada.

Desde el momento que la Audiencia Nacional determina correlación entre actividades del partido con la propia contabilidad paralela de Bárcenas, este argumento cae por su propio peso. Es decir, si tenemos financiación en B en las obras de Génova o ingresos irregulares en Castilla la Mancha con origen en teóricas comisiones, el círculo en el que el PP quiere encerrar "la contabilidad de otros" se rompe y la tesis hace aguas por todos los lados.

Aparte tenemos los apuntes de sobresueldos y pagos extras en B desde la caja de Bárcenas a dirigentes del partido, por lo que blanco y botella. No es un hecho aislado y no cabe la conclusión de que "Bárcenas nos roba" y se ha enriquecido a nuestras espaldas, sino que Bárcenas llevaba doble contabilidad con conocimiento de bastantes personas dentro del PP. Por eso, el comunicado que han lanzado no tiene ni pies ni cabeza, en el que siguen apuntando directamente a Bárcenas, a pesar de que procedimiento judicial señala cada vez con más fuerza a todo el PP.

La responsabilidad civil y penal, vacío legal para los políticos

Al igual que tenemos una legislación civil, mercantil y penal que contempla perfectamente los delitos societarios, la falta de contabilidad oficial, la creación de contabilidades B y todas estas figuras en el ámbito mercantil; en el ámbito político, resulta que nadie es responsable de nada, quedando siempre como cabeza de turco el tesorero.

En cualquier empresa, el consejo de administración estaría sentado en el banquillo hace tiempo, pero en el caso de partidos políticos, los secretarios generales, o presidentes o cargos análogos a las directivas, salen impunes y no existe un reglamento claro de responsabilidad sobre las cuentas presentadas al propio Tribunal. Este vacío legal no ha sido por error, es normal que los propios que legislan, se cuiden de escribir en el BOE aquello que les perjudica directamente, más aún si cuando se han reformado las leyes de financiación de partidos en la democracia, ambos partidos que las han aprobado, tenían serios problemas con sus contabilidades.

Tan solo esperemos que la Audiencia Nacional tire bien de la manta y que el propio Ruz sea capaz de instruir todo el procedimiento con todas las pruebas necesarias, porque está claro que la contabilidad B del PP, será de otros, pero esos otros también son el PP.

En El Blog Salmón | Los papeles de Bárcenas

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