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Independencia de Cataluña, ¿qué hacemos con la deuda y las pensiones?

Independencia de Cataluña, ¿qué hacemos con la deuda y las pensiones?
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Ante la posible independencia de Cataluña, se suele hablar de consecuencias políticas, sobre su permanencia en la UE o en el Euro. También sobre si la economía catalana estaría mejor o peor sin la española, o incluso si la economía española podría aguantar la pérdida de Cataluña. Pero muchas cuestiones que también son importantes se están dejando de lado, como la deuda o las pensiones. Sobre la deuda ya hablamos en su momento, y queda el momento de actualizar estos datos.

¿Cómo quedaría la deuda pública tras una independencia de Cataluña? La deuda pública es uno de los factores más importantes que se deberían de estar mencionando sobre la mesa, cuando en cambio se pasan de largo. Además está el problema sobre qué sucedería con las pensiones de los jubilados catalanes, porque es algo que no queda claro.

Deuda

Usando los datos del Instituto Nacional de Estadística, España en 2015 tenía un PIB de 1.075.639.000.000 euros y una deuda en 2017 de 1.138.899.000.000 euros de las administraciones públicas (el 100,3% del PIB). Cataluña por su parte tiene un PIB de 204.666.273.000 euros, aproximadamente el 19,03% del PIB de España. A su vez la población española es de 46.528.966 habitantes y la de Cataluña de 7.522.596, siendo aproximadamente el 16,17% de la población de España.

Ante una ruptura tendríamos que ver cómo se repartiría la deuda. Si se hiciese respecto a la población, el resto de España quedaría con una deuda de 954.766.881.916€, el 109,62%% de su PIB y Cataluña con una deuda de 184.132.118.083€, un 89,97% del PIB. Si se hiciese respecto al PIB, España se quedaría con una deuda de 922.195.985.649€, un 105,88% de su PIB y Cataluña con 216.703.014.350€, el mismo porcentaje del PIB.

Por supuesto está el peor escenario para el resto de España, que Cataluña no asumiera deudas y se encontrara como garante del total de la deuda de las administraciones públicas, lo que podría suponer una deuda de más del 130% del PIB. Es cierto que los datos están hechos con PIB pasado, pero como mínimo asumamos una pequeña recesión por la inseguridad generada por la secesión.

Obviamente esto depende del nivel de deuda y de quien la contraiga. Por ejemplo según las cuentas de Carlos Sanchez en El Confidencial dibuja un escenario peor para Cataluña, que afirma quedaría endeudada en el 120% de su PIB. Desde luego no es un buen comienzo para un nuevo estado.

Pensiones

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Ahora entremos en uno de los temas más espinosos con los que nos podemos encontrar, las pensiones. No se trata sólo de algo que interese a los jubilados, sino también a aquellos que dependen de ellos (como sucede en algunas familias en las que hijos han retornado a casa con los abuelos) o sobre aquellos que han cotizado una serie de años. Si el tema de la deuda es complicado, el de las pensiones es todavía más complicado de asumir.

Lo primero es que debemos de entender cómo funciona nuestro sistema de pensiones a grandes rasgos. Es un sistema de reparto, por lo que el dinero actual de las cotizaciones no se ahorra, se reparte entre los pensionistas. Estos tienen una pensión menor o mayor según hayan cotizado más o menos en el pasado (o incluso si no han cotizado, como es el caso de las pensiones no contributivas).

Lo primero es que el resto de España sin las cotizaciones de los trabajadores catalanes no podría hacerse cargo de las pensiones de los pensionistas residentes en Cataluña. Además no sería justo que los trabajadores del resto de España se hicieran cargo de todas las pensiones sin que que los trabajadores de Cataluña contribuyeran.

Existen una serie de artículos de opinión en los que se indica que a pesar de los derechos generados y de las cotizaciones, basándose en el precedente del Sahara Occidental o de que España no paga las pensiones a trabajadores de naciones con los que no hay un acuerdo con la seguridad social, el resto de España pasaría a no hacerse cargo de las pensiones de los aproximadamente 1,7 millones de jubilados catalanes. No obstante, hay que considerar que los ciudadanos de la nueva república catalana no perderían su nacionalidad si son españoles de origen por disposición de la actual constitución española (aunque puede que esta se modificara para adaptarse a esta nueva situación) o que se buscara alguna alternativa para no abonar los derechos (por ejemplo que se obligara a no residir en Cataluña).

Siendo Cataluña un territorio con un nivel de desempleo más bajo y un nivel de ocupación más alto, en principio parece que el nuevo Estado Catalán debería de ser capaz de hacerse cargo de las mismas, aunque como menciona El Periódico sin colaboración de la Tesorería de la Seguridad Social, no tendría datos de las cotizaciones pasadas de cada pensionista o las cotizaciones pasadas de aquellos que llevan años trabajando. Es decir, aunque fuera capaz de hacerse cargo, sería muy complejo conocer lo que le corresponde a cada pensionista presente y futuro. Además, por parte del gobierno de España se estima que habría un déficit en las pensiones catalanas.

Tanto deuda como pensiones, así como otros puntos recogidos por Jesús Lizcano en El País, deberían de haberse llegado a un acuerdo de mínimos antes de poder plantear un referéndum sobre la independencia, ya que estos puntos supondrían mucho sobre el día a día tras la independencia.

En El Blog Salmón | Independencia de Cataluña, ¿qué hacemos con la deuda? y Tres indicadores económicos que dicen que no habrá independencia de Cataluña

Datos | INE

Imagen | Sole Treadmill
Imagen | uayebt

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