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Liberalización del horario comercial: ¿solución a la crisis?

Liberalización del horario comercial: ¿solución a la crisis?
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Gracias a un compañero de Javier me he interesado por hacer una pequeña reflexión acerca de la posibilidad de que el Estado plantara las bases para una liberalización del horario comercial para todo tipo de superficies; y aún más, ¿sería capaz de aliviar la crisis en el pequeño comercio durante este verano?.

No quería pasar inadvertido un artículo muy similar al que quiero plantear, que es bastante interesante por cierto, pero que reflexiona más en la cuestión intrínseca sobre el horario de los pequeños comercios sea un problema; yo quería un valor diferenciador hablando de la posibilidad general de cambio así como las ventajas globales de una legislación mucho más laxa.


En primer lugar hay que decir que la legislación Española define los horarios comerciales a través de la Ley 1/2004, y que varía mucho dependiendo del tipo de establecimiento, su situación geográfica así como el momento del año en el que estemos. Por ejemplo en zonas de costa en temporada alta (primavera y verano), se han constituido disposiciones extraordinarias ya que cuenta con una mayor afluencia de clientes.

Partiendo de esta base y sin entrar mucho en el contenido normativo, es importante el hecho de que se generase una liberalización del horario comercial desde un punto de vista influyente para la demanda agregada.

Un ejemplo de horario comercial bastante liberalizado son casi todos los países anglosajones o pertenecientes a la CommonWealth, es cierto que hay excepciones como los pubs o discotecas, pero no es nada extraño encontrarte superficies en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) abiertas durante toda la noche por la necesidad de la clientela de conseguir algún elemento inesperado; aunque nosotros no vamos a seguir un ejemplo tan exagerado.

Imaginemos que nosotros, trabajadores a jornada completa queremos realizar nuestra compra doméstica, en nuestra superficie de confianza y en un horario no laboral, es decir, por ejemplo un día a las 10 de la noche que es cuando tenemos un rato para acercarnos a realizar o por que tenemos la necesidad de algo en concreto, ¿no podríamos verdad?.

Es complejo valorar el nivel de consumo que podría ampliarse con una apertura libre de comercios y grandes superficies; en mi opinión si podría fomentarse ligeramente el consumo directo mediante un aumento de la demanda ante la posibilidad de hacerlo en horas que anteriormente no eran posibles, pero de ahí a conseguir una estabilización de la economía gracias a la vuelta a la inflación comedida y por ende el cierre del período deflacionario sería vivir en un mundo utópico.

Una amplitud de horarios evidentemente sería muy beneficioso para el consumidor, estoy convencido que generaría grandes sinergias a nivel de consumo, pero tampoco podemos olvidar que se aumentarían los gastos empresariales de estas grandes superficies o pequeños comercios hasta niveles inmensos.

¿Debería por tanto el Estado pensar la posibilidad, de ayudar a la inversión en horarios comerciales, en aras de un aumento del consumo?

Imagen | tawalker

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