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¿Y si eliminamos las retenciones del IRPF?

¿Y si eliminamos las retenciones del IRPF?
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Ya hemos explicado en alguna ocasión cómo funciona el IRPF, aunque todavía hay mucha gente que no lo sabe. La idea principal es que dependiendo de cuánto ganes pagas una cantidad de impuestos (creciente siempre en porcentaje sobre ingresos, pero siempre ganar más implica tener más neto excepto que cambie el impuesto o la situación personal). Pero a veces las retenciones de la nómina varían, ya que lo que se pretende con esta retención es cobrar por adelantado una parte del impuesto, que sea lo más aproximada a la cantidad real que se debería pagar.

Al año siguiente muchos trabajadores tienen que realizar la declaración de la renta para ajustar lo que realmente deberían haber pagado y se liquida el impuesto (bien con una liquidación o con un ingreso al Estado). El sistema es complejo por varios motivos: primero, las empresas están muy involucradas y dedican esfuerzo a realizar la retención y el ingreso de dichas cantidades al Estado. Lo segundo, al final muchos trabajadores tienen que realizar la declaración y se dan cuenta de que las retenciones han sido excesivas y han tenido su dinero retenido por el Estado varios meses. Tercero, el Estado recibe y entrega dinero varias veces al año.

Una alternativa a todo esto sería que no existieran las retenciones en la nómina. Todos los trabajadores al finalizar el año tendrían que realizar su declaración y pagar los impuestos que les correspondieran por sus ingresos. ¿Qué ventaja tiene esto? Primero, las empresas verían reducido su trabajo administrativo. Segundo, los trabajadores pagarían exactamente lo que les corresponde de impuestos, sin necesidad de ceder con anterioridad su dinero (muchas veces en exceso).

Por supuesto también existen desventajas. En un sistema así el Estado contaría con el dinero más tarde, por lo que si quisiéramos implementar esta medida las necesidades de financiación a corto plazo del Estado se dispararían. También existe el problema de los impagos, ya que si los trabajadores no se planificaran bien podría suceder que no tuvieran suficiente dinero para hacer frente a sus compromisos fiscales. Y por último, todos los trabajadores tendrían que hacer declaración, mientras que ahora están exentos una buena cantidad.

En definitiva, una medida que quizá sería más justa pero que tiene grandes inconvenientes prácticos, con lo que dudo que llegue a implementarse. En un mundo ideal seguramente sería la mejor forma de recaudar impuestos, pero quizá no estemos preparados para ello. ¿Qué pensáis vosotros?

En El Blog Salmón | El mejor sitio para el dinero es el bolsillo de los ciudadanos, y no el de la Agencia Tributaria

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