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Lecciones políticas para las empresas

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Antes que nada, un aviso. Os rogaría un esfuerzo a todos por no desviar la finalidad de este post. Este post no va de analizar los resultados electorales del País Vasco en clave política. Independientemente de que todos tengamos dicha opinión no es esa la intención del post. No se trata de cercenar la libertad de expresión, más bien de dejar claro de que hablamos, ya que me daría mucha pena desviarme de lo esencial del mismo.

He visto con agrado la reflexión de alguien que, ideológicamente, se halla muy lejos de mi. Casi que en las antípodas. Se trata de Pablo Aretxabala, un ex-alto cargo de la Consejería de Vivienda del Gobierno Vasco, que actualmente trabaja para la consultora de Koldo Saratxaga. Como militante de IU-EB, hace un ejercicio de reflexión sobre los malos resultados de su formación, y extrae una conclusión, que en estos tiempos de cirisis económica más de uno debería hacer. Si, usualmente, se dan lecciones desde el mundo de la empresa a lo público, a lo político aqui estamos en todo lo contrario. Hablamos de una clara lección politica aplicable a la gestión empresarial. Dice Pablo:

¿Sabe Ezker Batua quién es su electorado potencial? ¿Sabe Ezker Batua lo que le enamora a ese electorado? ¿Sabe Ezker Batua lo qué odia ese electorado? ¿Ha actuado en algún momento Ezker Batua buscando ese enamoramiento de su electorado?
Insisto, no desde el punto de vista racional de los programas y las ideas, sino del puramente emocional de los gestos, los detalles, las imágenes, las caras, las percepciones, los sentimientos…

Concluye Pablo afirmando que el famoso programa, programa, programa de Anguita les aleja de la realidad, al pensar que el ciudadano vota después de hacer una análisis puramente racional de la oferta planteada. Es curioso, como ese razonamiento de una persona de izquierdas contemplando al hombre más allá del homo economicus, al ser humano escapando de las ecuaciones de la macroeconomía, puede resultar muy similar al de pensadores liberales de la Escuela Austriaca. Curiosa paradoja.

En todo caso, creo que esta en lo cierto. el tiempo te demuestra que, en ultima instancia, en las decisiones de compra se pasa por un proceso de racionalización, pero, en general, busca ocultar decisiones tomados desde campos ajenos, desde el puro y duro subjetivismo irracional, el que entronca con las emociones, los sentimientos, etc. Y en eso está el mundo del marketing, en un marketing más emotivo y menos racional, a veces positivo, a veces negativo, usando los miedos.

Adicionalmente estimo que se puede extraer otra enseñanza empresarial de estas elecciones. Y me refiero al posicionamiento. Tradicionalmente nos han machacado con que la legislación electoral favorece a los partidos coaligados, a la acumulación de voto. Depende. Pensemos en términos de empresa, si pretendo coparlo todo, si creo que puedo asumir el rol de líder en todos los segmentos, en todos los nichos, perderé mi posicionamiento. Y ese concepto es sagrado hoy por hoy. Si el posicionamiento no lo es todo, estará cerca de ello. A veces es mejor recurrir a la segmentación, a la creación de productos específicos para cada nicho y que aparentemente aparezcan como productos distintos, aunque luego contribuyan todos en la misma cuenta de resultados. Y es evidente que no hablo de EB-IU.

Vía|Hontza En El Blog salmón|Lo irracional y el Marketing Imagen|brain blogger

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