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La temporalidad: causa y a la vez consecuencia de nuestros males

La temporalidad: causa y a la vez consecuencia de nuestros males
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Hoy hemos conocido que el desempleo en enero, tal y como viene siendo lo habitual en los últimos años, ha aumentado en 113.097 personas, según los registros del SEPE. El dato es malo lo miremos por donde lo miremos. Sin embargo, la situación es aún peor si la observamos desde la óptica de la contratación, pues la mayoría de los contratos que se han firmado han sido temporales.

Para ser más concretos, del total de contrataciones realizadas el pasado mes de enero, 1.160.874 han sido de tipo temporal, el 92,19 % del total. Mientras tanto, las contrataciones indefinidas apenas han ascendido a 98.366, con lo que comprobamos que la reforma temporal está cumpliendo su objetivo de fondo: generar trabajo precario. Esta situación no es la ideal y acentúa un viejo problema del mercado laboral español: la temporalidad. En un país con un mercado laboral tan peculiar como el nuestro, con una tasa de desempleo por encima del 25 %, cuando en el resto de Europa normalmente oscila en valores mucho más reducidos, todo apunta a que en cierta medida la raíz del problema se encuentra en una estructura productiva discrimitatoria que diferencia entre trabajadores fijos y temporales.

Si de veras quieren solucionar el problema del paro en España hay que fomentar la contratación indefinida. Lo hemos comentado en más de una ocasión: la temporalidad tiene mucho que ver con el hecho de que en España se destruya empleo con tantísima rapidez. Si la fomentamos en lugar de combatirla, las empresas estarán incentivadas a encadenar una contratación temporal tras otra para evitar convertir un contrato en indefinido, por lo que la rotación de trabajadores será elevada y no existirán incentivos para invertir en personal, lo que sin duda lastrará la productividad y afectará a los resultados de las empresas.

Vista la situación actual, quizás la mejor opción para solucionar los males de nuestro mercado laboral pase por la implantación de un contrato único con indemnización creciente acompañado de la mochila austríaca. Bien aplicada, esta figura contractual aportaría estabilidad a los trabajadores e incentivaría a las empresas a invertir en formación de personal. ¿Se os ocurre otra solución?

En El Blog Salmón | Datos malos para el paro: el desempleo en enero sube en 117.000 personas Imagen | No man´s land

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