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Las capacidades de la discapacidad: cómo Mercadona colabora en la creación de una sociedad más diversa

Las capacidades de la discapacidad: cómo Mercadona colabora en la creación de una sociedad más diversa
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Todas las personas tenemos diferentes capacidades físicas o mentales. Lo que está claro es que las diferentes capacidades suman. Este ha sido el punto de inicio de trabajos como los que Mercadona está llevando a cabo para fomentar la integración laboral de personas con discapacidad.

El objetivo es reducir la barrera de entrada al empleo, impulsar el acceso a un trabajo digno, demostrar que todos podemos aportar algo a la sociedad o que podemos ser creativos, entre otros factores clave desarrollados con fundaciones sociales.

Personas con discapacidad, muy poco integradas

Cerca de un 5,9% de la población en edad activa, dice el ‘Informe Olivenza’ del Observatorio Estatal de la Discapacidad, tiene algún tipo de discapacidad. En esta estadística se ha considerado a las personas de 16 a 64 años con un grado de discapacidad del 33% o más.

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El mismo informe alude a la falta de integración laboral (dos de cada tres están inactivos), lo que se convierte no solo en una fuente de frustración personal, una nula estabilidad económica y una falta acuciada de autonomía; sino también en una importante barrera hacia la integración social. Es un problema de la sociedad que aún tenemos que solucionar.

Pero, para resolver la cuestión de la falta de acceso al trabajo a personas con discapacidad, se puede concluir del informe que es importante sentar las bases y comprometerse con la igualdad, no admitiendo discriminación por factores tales como el sexo, la edad o la discapacidad. Y, dado que estas son complementarias, hay mucho espacio de trabajo donde las diferentes capacidades realizan un aporte social.

Reducir la barrera de entrada al empleo

Reducir Barreras De Entrada

Una de las últimas noticias al respecto ha sido la firma del convenio de colaboración entre Mercadona, la conocida cadena de supermercados, y la Fundación ONCE, empeñada desde hace años en facilitar la accesibilidad universal al empleo a través de planes de formación.

Una de las mayores barreras de las personas con algún tipo de discapacidad (no solo superior al 33%) es la falta de oportunidades laborales que den lugar a un puesto de trabajo estable. El sesgo social, inconsciente o no, que hace que una oficina rechace a un trabajador en silla de ruedas, por ejemplo, levanta un muro.

Gracias a este tipo de acuerdos, en los que se continúa avanzando en la política de Mercadona con respecto a sus trabajadores — “las personas ocupan un papel central en nuestras decisiones”, en palabras de José Elías Portalés, director de contratación de RRHH de Mercadona— hace que las personas con diferentes capacidades, las llamadas “capacidades no normativas”, tengan más oportunidades.

El mero hecho de considerar su capacidad como una posibilidad más ya supone un paso importante en la estrategia RSE (Responsabilidad Social Corporativa) de las empresas. En el caso de Mercadona, esta acción social se integra dentro de su estrategia a largo plazo de Responsabilidad Social Corporativa, y demuestra que las grandes empresas son un importante vector de cambio para personas invisibilizadas.

Además de con la Fundación ONCE, esta cadena de supermercados lleva a cabo desde hace años otras líneas de trabajo paralelas como, por ejemplo con 33 fundaciones y centros ocupacionales que se ocupan de la realización de los murales que decoran sus secciones de frescos. También, con fundaciones de la cuales podemos destacar a la Fundación Capacis, con la que Mercadona tiene un acuerdo de colaboración desde 2016. En el último año, sin ir más lejos, se han construido tres jardines verticales con personas de "inteligencia límite" gracias a este trabajo conjunto.

La creatividad no tiene barreras

Trescadis Pescaderia Mercadona Proyecto Social

Siguiendo con este reto, y sin salir del supermercado, nos acercamos al arte del trencadís (visible en la pared de arriba), una técnica ornamental que consiste en un mosaico compuesto por azulejos troceados y argamasa. La Sagrada Familia o el Parque Güell, ambas obras de arte barcelonesas, son exponentes mundialmente conocidos de este arte.

Desde hace años, también lucen el trencadís algunas zonas de los supermercados Mercadona, gracias al esfuerzo diario de más de 1000 personas con discapacidad intelectual que tienen la oportunidad de trabajar en equipo en un entorno donde desarrollar su creatividad. Es por ellos que los murales que adornan algunos espacios hacen más bonito el supermercado.

En uno de los centros ocupacionales mencionados en el punto anterior, y de la mano con la empresa Pamesa Cerámica, Mercadona facilita a personas de baja capacidad intelectual el acceso a un trabajo digno que no solo es útil desde el punto de vista laboral (aporta un valor tangible en forma de mural), sino que también les ayuda a consolidar lazos sociales y sentirse valorados.

Este es uno de los muchos proyectos que demuestra que una persona con una capacidad diferente es perfectamente integrable en el mundo del empleo, ya que no todas las actividades laborales incorporan requisitos insalvables para todos, sino que demandan un abanico de capacidades en las que las personas con discapacidad encajan a la perfección.

Un giro hacia los valores humanos

Se escucha que la automatización va a dejar obsoletas algunas de las habilidades que habían sido importantes durante los siglos anteriores. Memorizar, por ejemplo, ya no es tan necesario como lo era antaño. Esto quiere decir que habilidades innatas en las personas tales como la empatía, el espíritu crítico o la creatividad van a ser grandes pilares sobre los que desarrollar carreras.

Así lo indican informes relevantes como el de LinkedIn, del que el Foro Económico Mundial se hizo eco, o el documental que presentaba la Fundación COTEC para la Innovación, ‘El trabajo del futuro’. La colaboración, persuasión o adaptabilidad son habilidades que tendrán cada vez más hueco en nuestro sistema laboral, por lo que también abrirá el espectro a diferentes capacidades.

Si logramos articular entre todos un “taburete social” que facilite la integración, habremos dado un importante salto adelante; así como sentado las bases de una economía basada en valores humanos y en las personas, acercando un poco más la realidad laboral a las predicciones futuras de algunos organismos internacionales.

Imágenes | Unsplash - Ricardo IV Tamayo; Mercadona

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