La creadora de contenido y editora de vídeo Sandra Yeida (28 años) ha anunciado su decisión de abandonar definitivamente el recóndito municipio de los Pirineos aragoneses donde ha residido a lo largo del último año. Tras dejar atrás Madrid en busca de un estilo de vida más pausado, la joven ha podido constatar la inviabilidad de mantener su proyecto de aislamiento rural a largo plazo lidiando con la inestabilidad de su trabajo como freelance audiovisual.
"Emocionalmente no estoy bien aquí y económicamente tampoco, necesito un trabajo más estable"
¿Qué ha fallado en el paraíso rural? Según relata en su propio canal de YouTube, la volatilidad de sus ingresos mensuales, que en los periodos más agudos apenas alcanzaban la friolera de 200 euros, le hizo insostenible hacer frente en solitario a un alquiler fijo de 450 euros, sumado a los gastos corrientes de suministros, gestoría y la cuota de cotización. "Si estoy viviendo aquí sola, pagando el alquiler sola y con todos los gastos que requiere una casa sin gastos compartidos, pues no puedo ahorrar teniendo en cuenta el tipo de trabajo que tengo". A esta situación financiera se unió un doloroso varapalo emocional: el fallecimiento de su perro Jack, su principal soporte cotidiano en una localidad de menos de 100 habitantes donde la mayor parte de las viviendas permanecen vacías durante el invierno. "Emocionalmente no estoy bien aquí y económicamente tampoco, necesito algo más estable". ¿Su próximo destino? Valladolid.
¿Por qué es inestable su trabajo? Pero como decíamos al comienzo, otro problema por la que Sandra Yeida se vuelve a la ciudad, es por la cierta inestabilidad que atraviesa su oficio, y aquí aparece un viejo conocido de estos meses: la IA. "Al final la edición de vídeo, desgraciadamente, aunque hay una parte que necesita un ojo humano, muchísima ya lo hace la IA", desliza la propia afectada. Ante la amenaza de prescindible, Sandra ya se plantea dar un giro y estudiar psicología, aunque también baraja otras opciones.
¿Es un caso aislado o una tendencia general? La experiencia de Yeida refleja algunas de las dificultades que han encontrado quienes apostaron por mudarse al medio rural tras la pandemia. Aunque el auge del teletrabajo impulsó el interés por instalarse en pequeños municipios, diversos testimonios han señalado problemas como el aislamiento, la menor oferta de servicios o la falta de redes de apoyo, factores que en algunos casos han llevado a regresar a las ciudades. No obstante, los datos disponibles no permiten determinar el alcance real de este fenómeno y numerosos municipios rurales continúan registrando saldos migratorios positivos, pese a testimonios como el que nos ocupa.
Vía | Cadena COPE
Imagen | sand in the sun
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